Sus artículos

Un tema que me llama la atención, mucho, con esto de la independencia catalana, es cuando me explican que se trata de un independentismo que no es nacionalista. Es decir: hay miles de banderas, un mapa, un idioma, una historia, se reivindica un Estado propio, participan desde millonarios al proletariado, está España y los españoles frente a Cataluña y los catalanes, hay una lengua que conexiona el territorio…, pero no hay nacionalismo, porque esa palabra apesta a campo de batalla y a millones de muertos.

Que todo esto de Cataluña es una locura como la copa de un pino, lo demuestra una y otra vez, que juran una cosa, y hacen otra. Un ejemplo. El Gobierno ha afirmado de forma tajante, que el dinero de los contribuyentes no será gastado en un referéndum en Cataluña, y que garantizará que la pasta que extraen de nuestros impuestos, se dedique a cosas útiles, como llevar a cabo desahucios. 

La señora Forcadell, Presidenta del Parlament, ha denunciando ante los medios que hay en marcha una "Operación Tumulto". Se trataría –según Europa Press–, mostrar que en Cataluña "hay violencia en las calles", detener a manifestantes pro referéndum al azar, y abrirles causas de sedición. Para frustrar estos planes la Presidenta recomienda, "no caer en provocaciones". Es decir, ir a votar pacíficamente, y dejar pasar estos días como una nube, realizando actos protestatarios cuan si no pasase nada.

El señor Puigdemont declaraba al poco de detener la pasma a sus testaferros, que nunca se había visto algo así en materia de represión y violación de Derechos, y que se había implantado en Cataluña el Estado de Excepción o algo por el estilo. Yo no estoy de acuerdo. Ese señor y su escolta, tienen una visión muy sesgada, particular e interesada del asunto de la democracia.

Tal como había amenazado, el Gobierno continúa su campaña en Cataluña, atacando la libertad de las personas para expresarse sin coacción, organizar sus asuntos, y elegir sus instituciones. El tema excede ya cuestiones nacionales, identitarias y económicas, que han sido reducidas al absurdo. Ya no se trata de Junqueras, de Puigdemont y del resto. El tema catalán se ha transformado en una cuestión de dignidad.

Otra reflexión con el tema del independentismo. La Amalia, la directora de alasbarricadas, me exige que haga un llamamiento a la participación en el referéndum, y a que se lleve a cabo como sea. Es que está muy motivada.

Todo esto del Procés, me tiene un tanto divertido, ya que yo soy el anarquista que está por el Pro-Pro. Nada de Ni-Ni: Ni Mas-Ni Aznar… Qué negativo dios mío. Yo soy Pro-Pro. Es decir, que soy partidario de la Independencia, y si se produce me plantaré en la Consejería de Nacionalidades, a echar los papeles para lo de la catalana, (me hará ser siete veces más rico ¡y sin tener que aprender catalán!).

Anoche, viendo unas noticias, me enteré de que el ministro de Hacienda va a intervenir las cuentas de la Generalitat, y a pagar las nóminas de los funcionarios. Lo revelaba al mundo con una cara de roedor deprimido, como si tuviese ganas de salir corriendo por la trabajera. Pero lo ha dicho, y lo harán –si pueden–, y eso sí que es un ataque con torpedos nucleares al Procés en toda regla. Hay que evitarlo. Me explico.

La directora de Alasbarricadas, La Amalia, me envía un correo amenazante, que o hago un artículo de fondo sobre el proceso catalán y la ofensiva del Estado, o me echan a patadas… En fin. Que hay grandes denuncias de lo mal que se está portando el Estado obstaculizando el referéndum. 

Hay una cosa de los anarquistas que me llama profundamente la atención: las ganas que tienen de  definir, qué es ser anarquista y qué es no serlo. Y los amargos lamentos que lanzan cuando alguien incumple los mandamientos, y se empeña en seguir siendo anarquista.

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