Acratosaurio Rex

Vivimos en una dictadura. No dejo de escucharlo una y otra vez muy de vez en cuando. Se trata de una dictadura invisible, y por ello, especialmente odiosa: la dictadura de lo políticamente correcto

 

Tal como se demuestra una y otra vez en esta vida, al que nase pa clavo, le cae ensima el martillo. Voy a aprovechar este bello pensamiento para repasar, una vez más, las creencias en torno a ese fenómeno que se ha llamado, "violencia de género".

 

Hay que ver, que todo el mundo en la izquierda anda invocando a todas horas horas la unidad, y nos dicen lo necesaria que es para cambiar las cosas… Caray, cuánta unanimidad. En veinte organizaciones de izquierdas, se reclama la unidad (en la diversidad), como España en el franquismo… Lo adornan con esa nueva palabra, que dice que la izquierda es un coro armonioso, la izquierda coral. Y yo creo que andan descaminados, que lo que se escucha es una cacofonía diabólica,  y os explico.

La cola en la tenebrosa institución es pequeña a las 8:30. Sólo hay diez viejos y una señora madura pasando un frío que pela. Todos con carpetas y papeles. 28 de diciembre, el funcionariado abre a las nueve.Tengo pedida cita a través de la Oficina Electrónica (que facilita la accesibilidad de los ciudadanos). Soy el primero de las nueve. Pero como ya he tenido que venir cinco veces para lo mismo, y sé que que la gente está un poco tensa, sigo los rituales establecidos.

A principios de los setenta, de mano de mi padre, me llegó un libro de Iván Illich (1): La sociedad desescolarizada, de la editorial Seix Barral. Estábamos buscando inspiración. Yo veía durante noches a mi papá enfrascado en la lectura, con las gafas, el batín, el brasero y la botella de whisky. Le pregunté a mi padre que de qué trataba ese libro, y me respondió con un escueto "no lo sé". Al cabo de unas semanas el libro fue abandonado y me llegó el turno.

Hay gente que está frustrada por las cosas que nunca pudo hacer: normalmente por sacrificio. Por estar jodidos atendiendo padres, hijos, trabajos, cuñados, mascotas, propiedades… Yo no soy de esos. Yo estoy frustrado por las cosas que puedo hacer y no hago, porque no me da el cuerpo pa ello. 
 
Y de nuevo la dirección de alabarricadas, exigiéndome que escriba una necrológica guapa sobre Rita Barberá y Fidel Castro, que es lo que toca ahora. Así que me he puesto las pilas, y he entrado en el facebock para documentarme. Desgraciadamente cuando estaba más concentrado buscando, encontré un vídeo sobre gatitos adorables que se asustan con pepinos, y se me ha ido el santo al cielo.
 

Recibo un correo lleno de reproches. Me recrimina su autor, la trascendencia inmerecida que doy al tema feminista, olvidándome de que los hombres también sufren, y que se deberían visibilidad las múltiples molestias a que son condenados por serlo. Para él, resulta que el feminismo está haciéndose dueño del mundo. Por ejemplo, el mail manifiesta que está demostrado que en las guerras también hay hombres violados, y que de ellos no se habla.

 

En Alasbarricadas tenemos como analista político de cabecera al Acratosaurio, un lagarto de 2,30 metros y más de 250 kg de peso.
Ante el aluvión de análisis y la disparidad de opiniones e ideas sobre la elección de Donald Trump como presidente de los EEUU de América, le hemos pedido que nos saque de dudas y 'nos explique lo de Trump'. [LEER LA COLUMNA]

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