Acratosaurio Rex

Un montón de maestros asesinados en México. Es como una pesadilla que se suma a la de los estudiantes normalistas, los narcos, el ejército, los paramilitares, los secuestros, los desaparecidos, los feminicidios y tantas otras barbaridades sueltas. Y no tiemblan las instituciones ni se emiten reportajes furibundos (1) anunciando que México es una dictadura comunista.

Cuando hablamos de la destrucción del Estado, yo me pongo a pensar cómo se llevaría a cabo ese fenómeno telúrico, y quién estaría dispuesto a apoyar esa aventura.

"Escucha anarquista", me pide David Harvey. Y como uno es muy educado, he leído lo que el profesor nos tiene que decir (1). David Harvey es un Doctor en Geografía de alto nivel, vinculado a la ideología radical-marxista de una forma crítica. Se ha esforzado por bajar de la tarima y ponerse a la altura de los vulgares, o sea, nosotros y nosotras, y nos ha hablado.

Resulta que llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Anna Gabriel, Íñigo Errejón, y en Izquierda Unida (1) en algún momento que otro se adscriben a la metáfora de Durruti. El tipo en el frente de no sé dónde, le dijo a un periodista que él no tenía miedo de las ruinas, porque en el sindicato había un montón de profesionales y artesanos capaces de volverlo a construir todo mucho mejor. Por supuesto, por mí dabuten que los diputados sueñen con Durruti.

Por darle un poco de vidilla a la página de Lusbert, y mientras andan enloquecidos por ahí preparando las elecciones, discutiendo los presupuestos, sometiéndose a confianzas, o paralizando la reforma laboral, dice él, cacho perro, que no, que él no es anarquista.

De chiquitito, mi abuela me enseñó a tener paciencia. La cosa era muy simple. Mi padre y mi madre, trabajando. Yo, el hijo mayor que empezaba a moverse en la vida, con dos o tres años, solo y sin hermanos ni primos. Una casa vieja en medio del campo. Nadie en kilómetros y kilómetros. Viene una tarde lluviosa, y te sientas en la camilla.

Como todos sabemos, hay nuevas elecciones, y se nos dice a los anarquistas, que no tenemos propuestas. A ver, claro que hacemos propuestas, que tontería. El análisis es muy simple, y me da igual que votes o que no votes. Vamos a bajar al suelo. Vamos a darnos "un baño de relismo militante".

La diputada Anna Gabriel, ha levantado una pequeña polémica en la prensa reaccionaria, al admitir que a ella le gustaría criar a los hijos en colectivo. Piensa que la familia nuclear no es el mejor lugar para educar a los niños, porque la familia tiene una lógica perversa, de propietario. Opina que quien mejor socializa es la tribu. Eso dice, más o menos.

Otra vez el muermo de elecciones, donde podremos comprobar, otra vez, que los que decían una cosa, harán otra. Es una especie de tortura sicológica, mental y física, que parece no tener fin, y que sufren los esforzados militantes, que se adaptan como pueden a la última jilipollez de sus dirigentes, y encima votándoles en primarias, que hay que tener mucho pesqui para conseguir que salga justamente eso, y no otra cosa que lo mande todo al diablo.

Por su curioso interés antropológico y militante, reproduzco tal cual un artículo que reflexiona sobre la lucha de inquilinos de la Comunidad La Esperanza, y que refiere muchos de los dilemas con que me he enfrentado en la vida militante. Es más largo que lo que yo escribo, pero tiene su aquel, seguro.

 

---------

Páginas

Aviso Legal  |  Política de Privacidad  |  Contacto  |  Licencias de Programas  |  Ayuda  |  Soporte Económico  |  Nodo50.org