Acratosaurio Rex

Heather Heyer falleció víctima del ataque de un supremacista blanco mientras protestaba en Charlottesville (Virginia), contra manifestantes racistas, nazis, de extrema derecha. El asesino actuó del mismo modo que en los recientes atentados terroristas: lanzando un vehículo a gran velocidad contra los manifestantes antifascistas, la mató a ella e hirió a otras 19 personas.

Como digo siempre, no hace falta entender de algo para hablar de ello. Por ejemplo, de la islamofobia puedo decir con total seguridad, que no sé nada de ese asunto. No sé las diferencias entre islam, musulmán, árabe, fedahiyín, muyahidín, alquaeda, alfatah, hamás, hezbolá, OLP, isis, hermanos musulmanes, estado islámico, chiítas, sunitas… Me hago un lío con las facciones anarquistas, conque con las de países lejanos... Por lo tanto, no sé nada de la islamofobia. Si bien me lo imagino. Así que doy mi opinión sin mayores problemas.

Uno no tiene por qué saber de todo y comprenderlo todo para poder hablar de cualquier cosa. Por ejemplo, la turismofobia, la última palabra inventada por la tele. Da la impresión de que hay grupos extremistas en el país, que odian a los turistas. Qué va. En realidad la queja deriva de lo siguiente: 

Allá por los años de finales de los sesenta, que la televisión era minoritaria, la radio más bien aburrida, y los periódicos de la cadena del Movimiento Nacional, me distraía de diversos modos creativos: emborrachándome, haciéndome pajas y esas cosas. Pero también tenía la costumbre de leer novelas baratas, que cambiaba en un quiosco de segunda mano todas las semanas. Lecturas efímeras puede decirse, de los que se leen y se olvidan. Pues resulta que hubo un relato que recuerdo todavía. El autor, desgraciadamente, no se me ha quedado, discúlpeme maestro (1).

Un nuevo suicidio por la crisis. Se trata de un señor de lustre, un mataosos, y tal, que ha aparecido listo con su carabina al lado. Quien a jierro mata, a jierro muere, dice la Biblia. Acapara portadas de revistas etc., incrementando la curiosa lista de fallecidos de derechas. Los ricos también mueren, menos mal (1). La policía decía en la tele, que cuando la herida es en el pecho, intentando alcanzar el corazón, es porque busca uno acabar con su vida. Claro. Evidentemente, si lo que buscas es quedarte cojo, la herida te la haces en el pie.

En la mitología del activismo sindical, hay muchas leyendas. Una de ellas es la del sindicalista que llega a una empresa, agrupa a los descontentos, los lleva a la batalla y venciendo finalmente, todo el mundo comprende la utilidad del sindicato. Bueno, pues eso es un cuento chino. 

Hay veces que estás hablando de cualquier cosa, por ejemplo de pensiones, y resulta que el que tienes enfrente se molesta por algo que has dicho respecto a los partidos que prometen y no cumplen y se olvidan de los pobres, y entonces te recuerda que también los anarquistas son incoherentes porque Federica Montseny fue ministra y cobró pensión de ministra. Vale. Cuando se pasa de un tema a otro sin transición, y con el simple deseo de desviar el diálogo, se puede decir con absoluta seguridad, que estás frente a un besugo.

Con el tema de la obediencia y la docilidad, muchos pensadores se lo han pasado pensando por qué diablos la gente no se rebela cuando tienen todos los motivos para formar una turba, asaltar el castillo, pasar a cuchillo a sus habitantes y quemarlo hasta los cimientos. ¿Por qué estando metidos en una crisis del copón, la gente no hace algo? Wilhem Reich se preguntaba exactamente esto: la pregunta inversa: ¿por qué la gente obedece? Es inversa porque los académicos suelen investigar más bien por qué la gente se rebela.

¿Que en qué se diferencian? Pues en la cuestión del deseo y de la acción. Un o una anarquista es una persona que está en contra de todo tipo de dominación (1), y aspira a no mandar, y a no obedecer. Su definición parte de ese deseo, y es uno mismo quien lo decide. Nadie puede oponerse a esa afirmación performativa. O sea, que cuando uno o una afirma "soy anarquista", lo es, aunque los demás opinen que "no lo es", por incumplir no sé cuál precepto. 

Un tema que sale en algunas discusiones de borrachos de la izquierda divina (1), es el de las llamadas "conquistas del movimiento obrero", o "conquistas" en general. Por lo visto no son conquistas, si no trampas [voz de lobo feroz] ¡para explotarnos mejor! Es decir: que las vacaciones no son más que un ardid que emplean los poderosos para ganar muchísimo dinero a tu costa.

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