reflexión

Por Ruymán Rodríguez

Ya he comentado en alguna ocasión que para mí la polaridad entre anarquismo social e insurreccionalismo es artificial. He concluido que solo hay anarquismo contemplativo (exclusivamente teórico) y combativo (principalmente práctico). Sin embargo, reconozco que hay a quien esto le pueda resultar insuficiente.

Los conflictos de tendencia se agudizan, y escasean los espacios de confluencia justo cuando más los necesitamos. Los vicios del llamado “gueto ideológico” son muchos y de sobra conocidos: elitismo, hermetismo, sectarismo, endogamia, superioridad moral, desconexión de la realidad inmediata, etc. No hace falta incidir más en ello. De lo que no se ha hablado tanto, al menos de forma razonada, es de los vicios del supuesto “anarquismo serio y responsable”. Las críticas han venido desde el dogma o la inactividad, no desde el compromiso y la militancia callejera. Gran parte del anarquismo sesudo nos ha hecho creer que lo maduro y práctico es rebajar la crítica hacía determinadas instituciones ocupadas por determinados partidos. [Seguir leyendo]

Autobús de transporte escolar de los huelguistas en Paterson, 1913

@Blackspartak realiza un nuevo aporte al debate sobre sindicalismo revolucionario. Hace una crítica de quienes entienden el anarcosindicalismo como "sindicalismo hecho por anarquistas", olvidando el horizonte del sindicalismo revolucionario: que los sindicatos acaben haciéndose cargo de la producción. Con esto en mente, dialoga con propuestas anteriores, como las de Lluís Rodríguez y Jose Luís Carretero.

En las últimas semanas he ido leyendo algunos artículos más sobre sindicalismo y entre lo más interesante se encuentra el de Lluís Rodríguez sobre la necesidad urgente de que un sindicato que se auto-reconozca como combativo tenga cajas de resistencia para ganar las huelgas. Parece de cajón.

La idea lejos de ser nueva es del siglo XIX y nos retrotrae a aquellos años de la creación del sindicalismo. Un vistazo a aquella época y los debates públicos en los que incurrían nos dejará la idea de lo lejos que estamos hoy en día de alcanzar el nivel. [Seguir leyendo]

Por Iván F. Mérida A.*

Como se vanaglorian los perpetuos esbirros autocomplacientes que pululan las sociedades, contemplando y calificando los índices de verdad, dando juicios definitivos sobre el bien y el mal, declarando cuando debemos avanzar y cuando debemos parar.

Desde casi un siglo compañeros llaman a la cordura y a la superación  inteligente de conflictos.

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