Análisis del Primero de Mayo en Catalunya

@Blackspartak

Foto: La Mani de Sabadell

El pasado Primero de Mayo celebrado en Catalunya hemos podido observar las siguientes dinámicas:

- Las manifestaciones oficialistas, de CCOO y UGT, han tenido un poco más de seguimiento de lo que es habitual. Esto es signo de la percepción de deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora y la desmesurada precariedad en la que vivimos. En nuestros barrios se percibe la precariedad en todos los niveles, y a pesar de existir algo más de empleo, éste es siempre temporal y mal pagado - cada vez peor pagado. Esto se traduce en un estrés para las familias obreras, en las que si alguien se queda en paro, rápidamente se hace todo lo que sea posible por salir de él, ante los recortes de ayudas y la facilidad para derivar en una situación de exclusión social. Por tanto si estas familias han estado históricamente afiliadas a alguno de los mayoritarios, lo normal es que cada cierto tiempo acudan a sus movilizaciones, en especial en estos momentos de crisis eterna.

Otro punto a destacar es que desde hace años estas organizaciones realizan sus Primeros de Mayo en las capitales provinciales (y Tortosa) olvidándose del resto de las comarcas. El descenso de participación en sus movilizaciones es tan general que deciden agrupar fuerzas en las capitales y así tener manifestaciones con decenas de miles de personas. En el caso de Barcelona, entre 50.000 (su versión) y 5.000 (la Guardia Urbana), ¿pueden ser entre acaso 10 y 15.000 personas reales? En Girona 800 (según La Vanguardia); 1.500 en Tarragona (Diari de Reus); 500 (El Segre) en Lleida y 250 en Tortosa. 

- Las comarcas han tenido una participación destacada de las convocatorias anticapitalistas. Ante el abandono del terreno por parte de los mayoritarios, en las capitales de comarca se van consolidando unos primeros de mayo que vienen aproximadamente del período 2009-2012 a lomos de la crisis económica y del gran impacto del 15M en los movimientos sociales. En este caso son convocatorias impulsadas por los movimientos de cada zona que coinciden con las centrales sindicales alternativas. En general se da una confluencia entre la Esquerra Independentista, los movimientos sociales, el movimiento libertario local y sindicatos como CGT o CNT. En estos casos la asistencia ha variado entre 150 y 300 personas, dependiendo del lugar (Vic 250 personas, Manresa 200, Granollers 200, Girona 300...). En otras localidades con tradición más reciente de este tipo de convocatorias la asistencia ha sido de unas cuantas decenas de personas, siendo testimonial. A destacar el caso de Sabadell, donde la manifestación anticapitalista ha sido de 500 personas. Lo interesante es que este modelo llega cada vez a más lugares que se van incluyendo en el mapa de convocatorias de cada primero de mayo. La segunda cosa a destacar es el carácter unitario. 

- Barcelona aparece como un problema para el anticapitalismo. Este año además de las convocatorias de la mañana de cada sindicato (CGT, CNT, CNT-Joaquín Costa...) ha habido 4 manifestaciones por la tarde. A recordar que estas manifestaciones de la tarde se dan por que las de por la mañana no eran unitarias y era necesario crear un espacio de confluencia donde pudiera ir junto el anticapitalismo. Los problemas de los últimos años sobretodo entre el sector libertario y la IAC (tradicional convocante de este tipo de manifestaciones) ha hecho que estos dos sectores crearan su propia convocatoria. En este caso la Esquerra Independentista quedaba en el medio. La solución ha sido crear una manifestación alternativa llamada #BCNExplota que se componía de dos bloques, que en la práctica han sido un bloque libertario/autónomo y otro de la Esquerra Independentista, aunque lógicamente hubiera personas que no encajaban en estos bloques. Por su parte la IAC siguió convocando un primero de mayo alternativo bajo el formato de las Marchas de la Dignidad, cosa que finalmente fue vista por algunos movimientos sociales y colectivos laborales (Las Kellys, Manteros, Estibadores, SindiLlar...) como el primero de mayo unitario de Barcelona, ya que los demás parecían sectarios. El resultado fue que a este fueron unas 3.000 personas mientras que a los otros, unas 2.000 entre ambos bloques. También hubo una convocatoria de primero de mayo libertario, impulsada desde CNT-Joaquín Costa y otros colectivos libertarios, que atrajo a varios centenares de personas. 

Como podemos observar entre todos los primeros de mayo alternativos de Barcelona apenas se llega a las 5.000 personas, cosa que se acerca al límite (por abajo) de convocatoria de CCOO y UGT. La conclusión es que desde hace algunos años el anticapitalismo está sacando casi tanta gente a la calle como los mayoritarios y que no lo acabamos de conseguir por la fragmentación de toda la izquierda anticapitalista, muy celosa de su parcela política y de rentabilizar cualquier convocatoria por encima del interés común de reemplazar el sindicalismo mayoritario. En este sentido destacaría el agravio de que en las comarcas están saliendo a las calles entre 3.000 y 4.000 personas en las manifestaciones anticapitalistas (sumadas todas ellas), mientras que en Barcelona apenas se sobrepasa este número. También contrasta con que en la manifestación de 2013 - en el contexto de la represión contra la huelga del 29M, que dejó 113 detenciones en Catalunya - hubo un número de manifestantes de aproximadamente 15.000 personas en la manifestación alternativa, que seguramente sí superó la de CCOO y UGT. No hubo manera de rentabilizar esto, ya que para empezar no hay en Catalunya una mesa sindical.

¿Qué quiero decir con esto? 

En Catalunya se están dando las circunstancias desde hace tiempo para quitarle el liderazgo de la calle al sindicalismo mayoritario en las convocatoria. Tener unas manifestaciones a las que cada vez vaya más gente, y que puedan ir incluyendo poco a poco las familias de izquierdas y a los barrios, es garantía de futuros éxitos. Existe una pelea psicológica de ver quien convoca a más gente. Puede parecer absurda, dadas nuestras condiciones pero se trata de un símbolo a lograr. Pero para ello echo en falta mucha madurez política ya que tenemos la tendencia a ver lo que nos diferencia y no ver si nos une algún objetivo alcanzable que beneficie a todas las partes aliadas. El identitarismo ideológico, el nacionalismo de organización y el sectarismo están a la orden del día entre la extrema izquierda y le hacen un flaco favor a las opciones que defienden, pero sobretodo a la clase trabajadora a la que pertenecemos.

Es vital tener más poder de convocatoria en la calle que los mayoritarios. Es vital para ser legítimos, para poder convocar futuras huelgas que vayan más allá de un centro de trabajo. Es vital para creernos una alternativa y para ser vistas como tal por nuestra gente. Y es vital para poder iniciar ciclos de lucha desde el sindicalismo de base, sindicalismo combativo o el anarcosindicalismo, que solo tendrá posibilidades trabajando junto y con los movimientos sociales.

No podemos seguir siendo capillitas ideológicas, sino organismos de autoorganización de nuestra clase según sus preferencias ideológicas y tácticas. 

Se debe entender en todo caso de que se trata de "ganar la calle" puesto que aún falta mucho para un cambio real en el sindicalismo catalán. Ni toda la izquierda sindical junta es capaz de hacerle sombra al sindicalismo mayoritario a diferencia de Euskal Herria o Galiza.

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