[EEUU] Más de seis meses de #PrisonStrike: en la calle, en cifras y tras los muros

Hace más de medio año que se convocó #PrisonStrike, la que esperaba ser "la mayor huelga de presos en la historia de los Estados Unidos". Según Trabajadores Industriales del Mundo -IWW, uno de los grupos promotores, la iniciativa esperaba golpear en el talón de Aquiles del masificado y racista sistema penitenciario yanqui: la esclavitud laboral a la que se somete a los presos, amparada en la decimotercera enmienda de la Constitución USA. A día de hoy, el balance sigue siendo conflictivo: la huelga ha tenido que afrontar el efecto convergente de la represión institucional, el silencio de los medios de comunicación comerciales y, quizás, las diferencias entre los grupos convocados a apoyarla fuera de la prisión. Compartimos a continuación el balance sobre el apoyo a la huelga del medio anarquista de Bloomington (Indiana) 'Plain words' -"Al grano"-, así como algunos datos recientes sobre la situación de las prisiones y el encarcelamiento en Estados Unidos.

Crónica local y reflexión

La crónica de Plain Words sobre la solidaridad espontánea con la huelga de los grupos anarquistas de Bloomington resulta ilustrativa de una dimensión de estos más de seis meses de luchas: las actitudes y recursos de los que disponen las conciencias anarquistas a la hora de secundar un llamamiento del calado de #PrisonStrike. En esta crónica se expone con franqueza y pormenor lo que se ha hecho por la huelga desde la unión de personas antiautoritarias, es decir, se da una información relevante para comprender el desarrollo de la huelga más allá de los muros. Ésta es la traducción de ALB:

... La huelga ha sido enmarcada ante todo como una batalla contra la esclavitud en la cárcel, una institución codificada legalmente como "castigo para un crimen" en la decimotercera enmienda de la Constitución de Estados Unidos de América. Los presos son asignados a empleos por los que cobran unos céntimos a la hora; han de realizar no sólo las tareas que mantienen a la cárcel en funcionamiento, sino a veces producir mercancías como las tazas de Starbucks o incluso apagar incendios forestales en California. No hay duda de que los motivos para participar en la huelga han sido muchos, pero el componente de la esclavitud en prisión es el argumento que se ha abierto paso.

... La idea del anarquismo es no sólo la de que la autoridad y los sistemas de control son innecesarios, sino la de que la vida marchará mucho mejor en su ausencia. La cárcel es la encarnación del dominio, y a lo largo de la historia los anarquistas han atacado las cárceles, liberado a compañeros, y durante las situaciones revolucionarias han dejado abiertas sus puertas de par en par.. En resumen, los anarquistas odiamos las cárceles y un buen número de nosotros ha dedicado gran cantidad de tiempo y energía a la huelga en las cárceles.

Al principio de septiembre de 2016 los anarquistas de Bloomington organizaron asambleas abiertas para facilitar la organización de acciones de solidaridad con la huelga. No queríamos recrear el tedio y la burocracia del movimiento Occupy, en donde cada decisión ha de pasar por el cuello de botella del consenso de una asamblea general. Frente a eso, nuestras asambleas eran espacios donde cualquiera puede hacer una propuesta para la acción, y otras personas querían participar simplemente colaboraban en sacarla adelante. Podían surgir discusiones en torno a las propuestas, pero la asamblea no estaba para tomar ningún tipo de decisiones. Esto es la anarquía que no sólo rechaza líderes y jefes, sino también la tiranía de la mayoría y el absurdo populismo de un consenso en un grupo grande.

Las asambleas tuvieron lugar diariamente en vísperas del 9 de septiembre, y unas cuantas acciones en Bloomington surgieron de ellas.

Primer día de solidaridad: ocupación de la sede del Partido Demócrata

El 8 de septiembre una docena de personas interrumpieron la actividad de la sede del Partido Demócrata, en aquel entonces en el gobierno. En el exterior permaneció un grupo de personas con una gran pancarta anunciando la huelga, mientras se leía un manifiesto también repartido a los transeúntes en forma de octavillas. A la vez, un grupo de personas entraron en la sede cantando, atascando lavabos, arrancando propaganda y desparramando octavillas. La bandera de América de la oficina encontró su destino en la taza de un wáter. Estas personas salieron del local lanzando octavillas al aire, con el texto que sigue:

Como partido gobernante, los Demócratas y su oficina de prisiones son responsables de las condiciones de las prisiones federales y de los recluidos en su interior. Ellos se benefician del trabajo de los presos y firman contratos con innumerables empresas y fábricas para que hagan lo mismo, mientras los presos trabajan por céntimos a la hora.

Ellos son responsables de los excesivos precios de las llamadas telefónicas, de los productos del economato y de otras necesidades básicas en la cárcel. Son responsables de la censura política del correo, tan institucionalizada como arbitraria. Son responsables de la comida y el agua de mala calidad que algunos han de soportar durante décadas e incluso durante toda su vida. Son responsables de tristes o inexistentes servicios de salud, una situación que pasa factura a los presos.

Los Demócratas y su departamento de "Justicia" son responsables de los regímenes iguales o peores que se dan en las prisiones de cada Estado supervisadas por ellos. Son cómplices con el abuso, la explotación y el terror que ocurre bajo sus ojos y con su consentimiento.

Los Demócratas y su Agencia de Inmigración y Aduanas son responsables por la destrucción de millones de familias mediante redadas, arrestos, detenciones indefinidas y, finalmente, deportaciones.

Los Demócratas de los Estados y las regiones son responsables de aprobar y financiar la construcción de nuevas instalaciones para mantener a personas encerradas en jaulas y celdas, con la última tecnología para intensificar la supervisión y el control.

La cárcel de Bloomington, aquí al lado, está reformándose para albergar más talleres y creando más calabozos masificados para los presos.

Los Demócratas de Bloomington tienen las manos manchadas de sangre. Uno de los candidatos de los demócratas para el puesto de sheriff este años es Steve Sharp, que estaba presente cuando la policía local asesino a un hombre negro, Denver Smith, mientras padecía una crisis mental en septiembre de 1983. En mayo Sharp fue derrotado por el actual sheriff, Brad Swain, bajo cuyo control Clinton "Boo" Gilkie murió por negligencia médica el 7 de junio de 2016 en la cárcel del condado de Monroe, antes y después de estadísticas de intentos de suicidio que crecen alarmantemente.

Por esto no confiamos ni en los Demócratas ni en ningún partido o régimen político. Su cháchara sobre reformas, racionalización, rehabilitación propiamente dicha nos dice muy poco. No estamos interesados en suavizar el control policial; la gente comete crímenes por pobreza o desesperación a causa de la organización de la sociedad que ellos apoyan. No estamos interesados en sus tamices de inocentes y culpables; no sólo queremos apoyar a nuestros amigos encarcelados por error. Tampoco estamos interesados en su discurso sobre "abolición"; convertir nuestros hogares en prisiones mediante derroches tecnológicos pegados a nuestros tobillos y una constante supervisión del Estado es, también, mantenernos en la cárcel.

Seamos francos, no esperamos ninguna solución de los Demócratas. Cuando tienen el poder -y sabemos que lo tienen- lo único respetable que podrían hacer es admitir las peticiones de los presos en huelga o comprometidos en otras formas de resistencia, y garantizar que el gobierno de la prisión no pueda enterrarlos, silenciarlos o torturarlos. Si son serios respecto a la reforma de las cárceles y el bienestar de los presos, se nos ocurren algunos modestos métodos de que lo demuestren. Cada sede de los Demócratas tiene recursos para la difusión por teléfono, para la manipulación de los medios de comunicación, para los envíos masivos... Sabemos de muchos presos para los que serían útiles las llamadas de apoyo, la atención a sus historias y a sus luchas, las cosas recientes para leer... Pero no podemos esperar mucho de un partido gobernante que mantiene una sociedad opresora cimentada en la amenaza y la imposición de la policía y la cárcel.

Una muestra de lo que estamos tratando. ¿Os acordáis de cuando el Departamento de Justicia montó todo un espectáculo y se dio a sí mismo palmadas en la espalda por desvincularse de las cárceles privadas? Esto sólo tiene  efecto sobre trece instalaciones en todo el país. Sí, trece.  Y no dice nada acerca de las que dirige el Departamento de Seguridad Nacional, incluyendo los centenares de centros destinados a la detención de inmigrantes. Esperemos que las vidas de las miles de personas encarceladas en las trece instalaciones afectadas sean ligeramente menos miserables, pero las cárceles  no son más aceptables cuando las administra el gobierno. Cárcel es cárcel, cuando paga las facturas el GEO Group y cuando las paga Instituciones Penitenciarias del estado de Indiana.

Los Demócratas, los que cumplen sus ordenes y el mundo asfixiante que mantienen en pie están encerrando a nuestras amistades, están encerrando a nuestras familias, están encerrando a quienes luchan por ellos mismos y por cada persona, por la libertad. Está claro de qué lado están.

¡Abajo los gobernantes! ¡Fuera las cárceles! ¡Apoyo a los huelguistas! ¡Fuerza para rebeldes en las cárceles!

El Herald Times publicó una crónica sin citar ni una línea de este manifiesto, aunque no hay duda de que ha estado a su alcance dado que cientos de copias quedaron esparcidas dentro y fuera del edificio.

Segundo día: Micrófono abierto

Durante el primer día de la huelga, el 9 de septiembre de 2016, los anarquistas amparamos un micrófono abierto a la entrada de la Universidad de Indiana. Una gran pancarta en la que se leía "En todo Estados Unidos los presos están en huelga, Prisonstrike.com"  cruzaba la entrada del campus. Desde el equipo de sonido, quienes participamos leímos la declaración  de huelga de hambre de Chelsea Manning y el manifiesto "Dejad que se pudran las plantaciones".

Tercer día: Cacerolada

El diez de septiembre unas treinta personas llevaron a cabo una cacerolada fuera de la cárcel local en solidaridad tanto con los encerrados allí como con los huelguistas del 9 de septiembre. Se hizo ruido, se lanzaron bombas de humo y brillaron los fuegos artificiales, iluminando el aire a la vez que los cantos desde la calle venían acompañados de un coro de bocinas enfadadas por el corte de tráfico. Unas ochocientas octavillas requiriendo solidaridad con los presos en huelga y condenando la esclavitud en las cárceles fueron  esparcidas o entregadas a los viandantes y a los motociclistas. Ocupamos el espacio que rodea a la cárcel y cortamos el tráfico durante media hora. En su momento nos dispersamos sin que a día de hoy se hayan producido arrestos por la interrupción.

Las caceroladas son uno de los ingredientes básicos de las protestas anarquistas desde hace pocos años. Parte de la lógica del encierro consiste en separar a los presos de la calle. Esto facilita que los encargados de la cárcel puedan hacer cualquier cosa con quienes están encerrados en sus mazmorras sin miedo a repercusiones o sanciones. Todos los abusos y miserias que campan en el interior de las cárceles se producen fuera de la visión de la sociedad, y por tanto fuera de su conciencia -o al menos fuera de la conciencia de aquellos que no cuentan con un ser querido encerrado-. En parte como respuesta a esto, los anarquistas y otros han establecido la tradición de juntarse a la puerta de las cárceles  para hacer un montón de ruido, lanzar cohetes y agitar banderas que muestren a los encerrados que no están en el olvido.

Reflexiones

Una elaboración reciente en el pensamiento anarquista es la de que la lógica del control y de la dominación encarnada por las cárceles está haciéndose cada vez más presente en el conjunto de la sociedad. Cámaras de vigilancia en cada esquina, cada vez más policía con armas cada vez más temibles, operaciones insidiosas de "policía comunitaria", espionaje de las agencias gubernamentales, programas de reconocimiento facial,  algoritmos de la tecnología de la información... Todo ello aumenta la capacidad del Estado para asegurar nuestra obediencia paranoica.  Todo esto nos da, claramente, razones para la resistencia, y las acciones adoptadas por los anarquistas fuera de los muros de la cárcel no han de verse como un acto de caridad con las pobres víctimas de la prisión, sino de solidaridad con gente que también lucha contra los sistemas de control.

Es decir, el aparato carcelario se propaga a lo largo de la sociedad y decirlo no es sólo decir una metáfora.  Entre las preocupaciones financieras conservadoras sobre el equilibrio presupuestario y las preocupaciones progres ante el encarcelamiento por delitos de tráfico de drogas sin violencia, la cuestión de la reforma de las cárceles está en el aire.  Pero el capitalismo es un sistema inestable y necesita de un estado fuerte para proteger los ritmos cotidianos que garantizan la reproducción del capital. Podemos imaginar un futuro en el que hay menos prisiones físicas del tipo que conocemos ahora, pero porque han sido sustituidas por una expansión de las fianzas y de las pulseras monitorizadas que mantienen a las personas bajo arresto domiciliario. El  control y la dominación carcelaria pueden difuminarse y descentralizarse en toda la sociedad cuando el sistema capitalista se fortalezca legitimando y acostumbrando cada vez más a la vigilancia y al control. Cuando estemos encandilados con la caída de las cárceles deberemos estar alerta para no consolidar con ello un régimen nuevo y mucho más sutil de control social.

Es sin duda verdad que la lucha en las cárceles del pasado septiembre fue una huelga contra el sistema de esclavitud. Pero enmarcar toda la huelga en esos raíles es simplificar en exceso, haciendo tabla rasa de la diversidad de experiencias y motivos de los presos que les llevaron a pasar a la acción ese día. El reducir la lucha contra la cárcel al cobro de los atrasos en los salarios es poner la explotación capitalista por encima del sistema de control y dominio que hace miserables las vidas de los presos, trabajen o no. Durante la puesta en marcha de la huelga, el relato de una “clase presidiaria” poniendo en valor su trabajo claramente centró la atención frente a otras formas de acción. De esta manera, se leyó la situación de los presos con las lentes de la perspectiva de lucha de clase de la vieja izquierda, que se ve desbordada cuando tiene que tratar otra cosa que la relación salarial entre trabajo y capital. En este caso, y en otros en que los tradicionales sistemas de trabajo hacen aguas, esa visión no se ajusta.

Los días en torno a la huelga vieron un crecimiento de las acciones solidarias emprendidas por anarquistas. Junto con la resistencia de Standing Rock, pareció que todos los anarquistas de Estados Unidos estaban centrados en esto. Pero con la elección de Donald Trump como presidente pareció que todo se centraba en la “derecha alternativa” (Alt-Rigth) y en que los anarquistas se dedicaran al frente antifascista. Sin entrar en comentarios sobre este campo de acción, parece que los anarquistas tienen dificultades de concentración, saltando de una lucha a otra y de un movimiento a otro. ¿Será la falta de un proyecto anarquista propio lo que nos lleva a este picoteo entre insurrecciones, tomándolas y dejándolas como en la barra de un buffet libre?

El futuro

Aún hoy los presos rebeldes están sufriendo represión debido a su participación en la huelga. Los anarquistas de Bloomington llevan meses organizando  veladas para escribir cartas a los presos, peticiones telefónicas sistemáticas, recogidas de fondos; todo ello para prestar apoyo a los presos que sufren represalias. El último lunes de cada mes la Cruz Negra Anarquista de Bloomington acoge sesiones de discusión sobre las luchas de los presos, así como para escribirles cartas y postales.

¿Se sienten los presos rebeldes listos y con fuerza para pasar a la acción de nuevo? ¿Ha cambiado el clima aparentemente apolítico del interior de las cárceles? ¿Qué impacto y despolitización ha causado su acción en sus familias? ¿Ha cedido el sistema de barreras raciales y de bandas que mantiene a los presos sin unión contra los administradores de la cárcel? ¿Qué es lo más útil que podríamos hacer los anarquistas en las calles? Las consecuencias de la huelga de presos aún son desconocidas, y puede que lo sean por muchos años. Pero está claro, de todas formas, que si queremos ver el fin de la cárcel y su mundo, hemos de continuar nuestros esfuerzos de solidaridad con los rebeldes presos y contra el conjunto de la sociedad carcelaria.

Dibujo de James Shelby

El trabajo en prisión como eje de las reivindicaciones

Plain Words -como otras voces- critica a los grupos promotores de #PrisonStrike que hacen énfasis en la explotación laboral en las cárceles, pero hay que decir que esa

diferencia no marca una diferencia de acción entre esos grupos y los de la onda de Plain Words. Unos y otros han topado ante un muro de represión y silenciamiento de los presos y su prioridad es ahora romper el muro de silencio. Si los grupos afines a la Cruz Negra escriben cartas y postales, el Comité de Solidaridad con los Trabajadores Presos -IWOC- se vuelca en alertas telefónicas dirigidas contra los abusos contra los presos -que denomina Phone Zaps!!. Llamadas y mensajes a los cargos del sistema carcelario expresando preocupación por presos activistas como Kinetic Justice o Cesar de Leon intentando contrarrestar la impunidad alimentada por el silencio. Algunos presos como James Shelby han conseguido el levantamiento de las sanciones gracias a la presión telefónica orquestada por IWW-IWOC:

Creo que he sido trasladado gracias a la presión de los integrantes de IWW. El alguacil y su ayudante me convocaron a una reunión por todas las llamadas que recibían en torno a mis problemas médicos. En ese momento mi debilidad era infernal y yo sólo buscaba estar más fuerte. Tú y otros miembros de IWW me animastéis a mejorar. No me tomo el apoyo de IWW a la ligera. Ahora estoy como un toro, pero aún me preocupa no oír bien por el oído izquierdo...

Podría pensarse que esta coincidencia en el tipo de acción muestra que el énfasis en la explotación económica de los presos no ha conseguido abrir un nuevo frente de lucha. La potencia de la represión se impondría al análisis de clase, y la decimotercera enmienda sigue tan campante, sin haberse visto especialmente cuestionada. Pero es un hecho que la impunidad tras los muros ha enmarcado y enmarca un uso y abuso explotador de los presos como fuerza de trabajo; aunque el trabajo esclavo en prisión no haya sido, por el momento, un talón de Aquiles del sistema, sigue haciendo sentir su pisada y la política sigue calzándole con botas lustrosas. El uso de los presos como esclavos es un hecho que la llegada de Donald Trump al poder podría repetir e intensificar, llevándolo más allá de la aplicación de la decimotercera enmienda a los penados.

Según una acusación popular dirigida recientemente contra GEO Group, esta empresa, una de las principales gestoras de prisiones privadas en EEUU,  ha sometido a esclavitud a los inmigrantes de un centro de detención que no han sido acusados de ningún crimen en concreto; más de 60.000 internos fueron empleados como limpiadores por un dolar a la hora en un estado en que el salario mínimo es de nueve dólares la hora -según la denuncia, los internos tuvieron que aceptar estas condiciones, en algunas ocasiones, bajo la amenaza de una sanción de aislamiento-. Esta demanda coincide en el tiempo con el anuncio de parte del gobierno de Donald Trump de iniciar expedientes de deportación contra entre 2 y 3 millones de inmigrantes indocumentados, una política de línea dura que puede convertirse en fuente de beneficios para las cárceles privadas. GEO Group contribuyó con 500.000 dólares a la campaña electoral de Donald Trump. Si estas demandas prosperasen, los centros de internamiento privados -que afectan al sesenta y cinco por ciento de los expedientados en el país- enfrentarían una drástica reducción de sus beneficios.

Como indica PlainWords, el problema de la explotación laboral no afecta sólo a los operadores privados que actúen al margen del gobierno. Es algo que también recuerda en unas declaraciones recientes el activista de IWOC y promotor de la huelga de presos Peter von Gotcher:

UNICOR es el nombre de marca de las industrias de las prisiones federales, una entidad gubernamental que emplea a 22.560 internos; esto la convierte en un empleador de mayor envergadura que cualquier compañía de las 500 de la lista Fortune. En los inicios de la gran recesión, muchos antiguos empleos gubernamentales pasaron a ser realizados por presos de UNICOR a cambio de calderilla. La limpieza de los restos de accidentes de carretera, el mantenimiento de edificios del gobierno, y otra gran cantidad de servicios públicos forman parte del banquete. Miles de internos de California son empleados en la acción contra los incendios forestales.

El presidente Trump ha sido elegido en parte por su promesa de proteger los empleos americanos de los emigrantes y las deslocalizaciones, pero las acciones de las prisiones privadas subieron al compás de sus perspectivas electorales. Nadie perderá su empleo porque lo ocupe un mejicano, pero sí lo perderá porque se le encargue a bajo precio a algún traficante de coca preso.

 

Sean centrales o no las cuestiones del trabajo esclavo en prisión y las del complejo industrial penitenciario que se beneficia de él, ya se está moviendo en la red otra gran movilización sobre el asunto -esta vez en la calle-: la Marcha de los Millones sobre Washington DC por los derechos de los presos. La acción evoca con su nombre otras luchas históricas contra la exclusión que cimienta a la sociedad USA. Está siendo convocada para el 19 de agosto de 2017 desde la red de defensa de las personas presas IAmWE y su convocatoria cuenta ya con el respaldo de IWW - IWOC, que desde sus perfiles en redes sociales ya está llamando a concretar acciones de cara a ese día.

Repercusión en los medios y sus consecuencias

La explotación laboral desde las instituciones penales y de control parece estar llegando a los grandes medios aunque sea sin mencionar a #PrisonStrike y la represión sobre los participantes en ella. Es un asunto bastante conflictivo como para concitar la preocupación de los medios y de los políticos "progresistas" que constituyen la oposición bien peinada y de tono calmo al populismo grosero y gritón de Trump. Así lo testimonían artículos como los del Washinton Post citados más arriba, pero también el interés por el tema de empresas mediáticas enfocadas a sectores civilistas, como Netflix. Parecen no querer quedarse atrás en el eco que de la situación se hace la programación de  Al-Jazzera:

Desde un enfoque como el de PlainWords los documentales "sociales" de Netflix podrían tomarse como un lavado de imagen para públicos que no quieren verse afectados por el presente. Sin embargo, incluso uno de esos documentales de tendencia moderada, dedicado, además, a un caso que es ya casi historia -ocurrido hace veinte años- puede desencadenar la represión contra los presos. Según denuncia el Free Ohio Movement:

Los presos Jason Robb y Siddique Abdullah Hasan iniciaron una huelga de hambre el lunes 27 de febrero de 2017 para protestar por una prohibición de noventa días de acceso a teléfono, correo electrónico y vídeoconferencia. La prisión estatal de Ohio puso en marcha esta prohibición para silenciarlos y evitar que defiendan publicamente su inocencia. Hasan y Robb aparecen en un vídeo dentro de un episodio reciente de la serie documental de Netflix Cautivos.

Jason Robb, Sidique Hassan, Greg Curry y Keith Lamar, presos de Lucasville

El episodio de Cautivos contaba la historia del levantamiento de 1993 en la prisión de Lucasville, incluyendo la toma de rehenes. Los realizadores pretendían una visión sin filtros desde todos los puntos de vista respecto a los hechos, pero el resultado final ha consistido principalmente en entrevistas con el alguacil, con los guardianes y con presos colaboracionistas. Aunque la mayor parte de la retransmisión se dedica a la versión estatal, en las palabras de sus propios representantes se puede leer claramente la injusticia, negligencia, deshonestidad e hipocresía de la conducta del estado durante el levantamiento.

Las entrevistas con Hasan y Jason ocupan sólo unos pocos minutos de la emisión, pero las instituciones penitenciarias de Ohio han preferido castigarlos y censurarlos porque su posición depende principalmente de acallarles, de controlar la historia y manipular la ignorancia del público. Hasan y Robb son dos de los principales querellantes en la demanda contra las instituciones penitenciarias de Ohio por restringir el acceso de los medios a los presos que se alzaron.

Ambos fueron condenados a muerte y mantenidos en aislamiento desde el levantamiento. Su participación real en el mismo fue negociar una rendición pacífica y prevenir mayores pérdidas humanas. Las instituciones, que prometieron no actuar contra individuos concretos durante la negociación, pusieron de inmediato en su objetivo a los negociadores, presentándolos como líderes y orquestadores de una revuelta espontánea que, sin su intervención mediando por encima de las divisiones de raza y banda, fácilmente podría haber ido a mayores.

El 2 de abril estos presos abandonaron la huelga de hambre por los efectos que estaba teniendo sobre su salud.

Muros visibles, muros invisibles

La reclusión de millón y medio de personas en cárceles estatales y federales no es tenida en cuenta a la hora de elaborar las estadísticas oficiales. Esto, según denuncian algunos académicos -de nuevo citados por 'The Washinton Post'-, "distorsiona la imagen de la salud de la nación". Si estos presos se reconociesen como desempleados, la tasa de desempleo entre adultos negros no sería de un 11%, sino de un 19% -frente a una cifra de un 6,4% para blancos, si se efectuase la misma corrección respecto al 5% oficial-. Todo ello, sin incluir las cifras de presos en cárceles locales. Es probable que uno de cada tres ciudadanos negros sea encarcelado en algún momento de su vida. Con el crecimiento de la penitencialización en los últimos cuarenta años se ha llegado a una situación en la que uno de cada nueve niños negros tiene un pariente en la cárcel, y uno de cada trece adultos negros no puede votar por estar registrado como delincuente. Mientras que el 54% de los jóvenes blancos que no acabaron su escolarización encontraron trabajo en 2014, los jóvenes negros en la misma situación sólo lo consiguieron en un 25%. El encarcelamiento masivo enmascara esta situación de retroceso respecto a los progresos para la gente de color en los sesenta -si los presos compitiesen en el mercado laboral, los actuales salarios de negras y negros en libertad podrían ser incluso inferiores-, pero lo hace al precio de deteriorar la situación de las comunidades.

Ni el Washington Post ofrece soluciones para este panorama, ni hay perspectivas de recuperación respecto a la derrota de movimientos como el Partido Pantera Negra. La cárcel aparece a la vez como punta del iceberg y como esclusa de esa desigualdad social y racial. Pero desde dentro la resistencia no cesa.

 

Al menos cien inmigrantes encarcelados en el Centro de Detención del Noroeste (NWDC) llevan en huelga de hambre desde el 10 de abril, exigiendo agilidad de los procedimientos de extradición que les mantienen retenidos, atención médica y no tener que trabajar por 1 dólar a un día o incluso por una bolsa de patatas fritas -paga que se entregó a algunos internos por fregar los suelos del centro-. En 2014 este centro ya conoció una huelga de hambre de 1200 internos que despertó la atención pública sobre el maltrato institucional a los inmigrantes. NWDC está siendo gestionado por GEO Group. Se están realizando manifestaciones de apoyo desde el exterior: "Las condiciones de este centro bajo la administración Obama eran malas, y es probable que con la administración Trump empeoren. Sabemos desde la anterior huelga de hambre que GEO Group es rápido para las represalias, y queremos demostrar a los migrantes que no están solos".

Por otro lado, del 13 de abril al 1 de mayo de 2017 se ha convocado una huelga de hambre en la cárcel del condado de Riverside -apoyada por IWOC Oackland- solicitando que las sanciones de aislamiento dejen de ser arbitrarias, que mejore la calidad de la ropa y la comida y que haya programas educativos. Medidas drásticas para metas aparentemente modestas dan cuenta de la gravedad de la situación. Queda pendiente el recorrer, o volver a recorrer, los caminos que derritan el iceberg y derrumben la esclusa. La historia dirá si para ello es necesario acabar con ideas viejas o, simplemente, decidirse a usar la llave del armario donde esas ideas se apolillan.

  

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Carteles históricos de IWW y de Black Panther Party, así como logo actual de IAmWE, Red en Defensa de los Presos

"¡La solidaridad rompe las cadenas!"

Especial: 
Huelga de presos/as en EEUU
Enlaces relacionados / Fuente: 
plainwordsbloomington.noblogs.org/post/2017/01/06/prison-strike-retrospective/

Comentarios

De I am we ubuntu:

Llamadas a la acción de Millones por los demandas de Derechos Humanos Básicos de los presos/as:

A) SOLICITAMOS que se modifique la CLAUSULA DE ESCLAVITUD de la decimotercera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y que se abola la esclavitud LEGALIZADA en Estados Unidos de América.

B) EXIGIMOS una audiencia en el Congreso sobre la CLAUSULA DE ESCLAVITUD de la 13ª Enmienda y que sea reconocida como una violación del derecho internacional, de los principios generales de los derechos humanos y sus vínculos directos con:

  1. Entidades privadas que explotan el trabajo penitenciario.
     
  2. Empresas que cobran a prisioneros por bienes y servicios.
     
  3. Entidades privadas contratadas por los estados / gobierno federal  para construir y operar en prisiones. Esto también incluiría las detenciones por inmigración.
     
  4. Disparidades raciales en las sentencias judiciales y la  población carcelaria de los Estados Unidos.
     
  5. Policía: la gran cantidad de asesinatos (incontables) por parte de la policía en las comunidades negras y marrones.
     
  6. Leyes de privación de derechos por crímenes.
     
  7. Las cuotas de 34.000 personas encarceladas por Inmigración y Aduanas.
     
  8. Producir la mayor población carcelaria del mundo.

Los presos del penal de Kinross (Michigan) se unieron a la huelga de presos coordinada a nivel de todo Estados Unidos para el 9 de septiembre de 2016. El paro laboral se convirtió pronto en una protesta en el patio de la cárcel que demostró la unidad de los presos, y cuando estos tuvieron  que enfrentarse a la respuesta violenta de los guardianes, se alcanzó un estado de revuelta total.

Después de estos hechos del 9 y 10 de septiembre, unos doscientos cincuenta presos fueron trasladados de Michigan a otras instalaciones del sistema penal de Michigan, en las que fueron puestos en aislamiento -"el hoyo"- con cargos de "incitación a la revuelta" o de "conducta rebelde" y bajo suspensión de derechos. En fechas recientes el departamento de Instituciones Penitenciarias de Michigan ha emitido una orden de levantamiento condicional del encierro  y retorno a las zonas comunes para estos presos. Pero esto no se ha aplicado a Harold Gonzales.

Harold debería ser liberado el próximo año para reunirse con su hijo. Pero el haber contribuido a aplacar el motín le ha llevado a ser etiquetado como líder y reprimido de manera brutal. El 20 de abril ha iniciado una huelga de hambre. La siguiente carta es una petición de ayuda desde lo más profundo de las mazmorras.

Estimados solidarios. - Pido disculpas por mi retraso en volver a comunicarme con vosotros.  Hay novedades en el régimen de aislamiento para los 400 de Kinross.  Acudí a una audiencia con la junta de clasificación. Ellos deciden si eres elegible para ser liberado del aislamiento, volviendo a las zonas comunes... Pues bien, este mes han dicho que la mayoría serán liberados de treinta a sesenta días.  En esta cárcel ellos han empezado a sacar a gente de las zonas de aislamiento y a reunirla en un mismo pabellón de seguridad, y en los próximos de treinta a sesenta días ellos pasaran al pabellón común.

Tristemente, no estoy entre los liberados.  Estoy entre los que no son liberados por incumplir las normas, pero soy el único que no ha comentido infracciones, no ha tenido conducta negativa, ¡y aún así no he sido liberado!

... Solicito que enviéis mensajes a las autoridades de la cárcel preguntando por qué se  discrimina al preso #194496 Harold Gonzales. ¡Ellos reaccionan cuando sus malas acciones salen a la luz!... Os asombraría lo que las llamadas telefónicas pueden conseguir.

P.S. Me he puesto en huelga de hambre el 4 de abril. Es necesario que escribáis también al encargado estatal de vigilancia penitenciaria para que supervise mi caso. ¡¡Es cuestión de vida o muerte!! Ellos han de entender que no estoy solo.

Fuente: https://itsgoingdown.org/harold-gonzales-launches-hunger-strike-kinross/

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