La crisis que viene


La Crisis, viendo qué se come ahora.

Uno no se preocupa demasiado por las profecías de crisis, porque o bien estamos en una, o bien llegará otra... Parece que esta, la que viene a solaparse con la que tenemos ya, va a ser tremenda a corto plazo, porque se comentaba en el salón de contenciones de la Comunidad Terapéutica: el Banco Central Europeo ha dejado de comprar deuda soberana (1), el Brexit que pedía la izquierda para disolver la UE puede acelerar el proceso de incremento de costes, como el euríbor está muy bajo hay menos juego para hacer malabarismos bajándolo, la gasolina fatal… Ni idea.

La cuestión es que de esto no se habla ni un poco. O nada. Abres el periódico, y te encuentras noticias sobre corrupción, alianzas de gobierno, independentismo, presupuestos inacabados, monarquía, cazadores, adelanto de elecciones, fachas… Cualquier chuminá de la Carlota, menos analizar cómo librarnos de la dichosa crisis, que paulatinamente destrozará empleos, vidas y posibilidades…, salvo a los policías que han visto estos años incrementados sus sueldos de manera sustanciosa, y a los multimillonarios que andan ubicando sus beneficios allende los océanos. No digo que no sea importante el reparto de cargos y orden en las listas electorales, si no que se demuestra a las claras, qué cosas les preocupan a los tipos. Nosotros aquí abajo, valemos menos que un mojón de perro.

Digo yo que sabiendo que se va a liar, los dignos representantes deberían estar devanándose los sesos para valorar la estrategia a seguir ante la crisis. En lugar de ello, preparan discursos sobre la austeridad tan necesaria, y reproches por vivir taaan por encima de nuestras posibilidades, comiendo turrón de alicante aquellos que aún tengan dientes.

La izquierda, oh sí, se prepara por enésima vez para la derrota electoral. Como si no se supiese de más que van a las elecciones para luego ser la mascota del Parlamento… Convenientemente engrasados. Y aquí es dónde quería llegar yo. ¿Tanto análisis, tanta universidad, tanta sapiencia y tanto Marx, de qué leches les vale? ¿No saben que si hacen una tarta con la misma receta una y otra vez, se obtiene siempre el mismo pastel de mierda? 

Me dicen los electoralistas que el pueblo tiene que estar en la calle helándose el culo como una gallina que acaba de poner un huevo en una acequia, y ellos en las instituciones… Oye, de acuerdo, pero… ¿No se puede cambiar el orden, y estar los diputados en la calle montando barricadas y quemando coches de policía, y el pueblo en las Cortes, calentito, tranquilo, tomando bollos en la cafetería? A lo mejor no cabemos todos, pero los sin techo lo agradecerían.

Es una cuestión de estrategia y táctica la que planteo.  Una previa: los conceptos son siempre una aproximación de la realidad, y reflejan la incapacidad humana de realizar un número muy elevado de cálculos y precisar en cada momento de qué se habla, qué se quiere, y a dónde queremos llegar. 

La estrategia responde a la búsqueda de principios e ideas generales para que nos sirvan como base a la hora de tomar determinadas decisiones en situaciones no claras. Las situaciones claras, donde el cálculo concreto es  imprescindible, son las que llamamos posiciones tácticas, en ellas es posible determinar con cierta claridad la posición final. Por ejemplo, seguir estrategias electorales es un completo y absoluto fracaso a la hora de establecer políticas generales beneficiosas para los trabajadores. Por eso en Andalucía andan ahora con cuestiones tácticas, para ver de qué modo se desgasta el adversario, unos para conseguir la presidencia, otros para no desocupar posiciones…

Pero no hay que confundir técnicas, que se presentarían cuando ya conocemos la posición conquistada, y simplemente tenemos que repetir lo que ya sabemos por experiencia a la hora de obtener un resultado. En eso de repetir resultados, los expertos gubernamentales, políticos, sindicales y hasta libertarios, son técnicos de alto nivel.

Estos términos se aplican al campo militar o político. También nosotros/as los empleamos, aunque no sepamos definirlos.

Para nosotros estrategia serían nuestros principios fundamentales y los mecanismos que tenemos para llevarlos a cabo, así intentamos construir espacios donde se desarrollen nuestros ideales: ateneos, sindicatos, escuelas, centros de producción... La táctica sería las acciones que se toman en momentos determinados ¿Estar o no en el gobierno en la Guerra Civil? Ese fue un momento muy táctico que rompió con la estrategia. Pero en fin, todo esto es un rollazo y sobre táctica y estrategia en internet hay miles de entradas.

El problema de estrategia es el siguiente: se acerca una crisis morrocotuda. ¿Cuál es el mejor camino para hacer frente al desafío que conlleva el hundimiento del mercado? ¿El electoral tal vez, cuando resulta que nuestros supuestos representantes, lo único que tienen ahora mismo en la mente es cómo meter cabeza? ¿Gobiernos que emiten leyes que protegen a los dominantes? ¿O el del activismo y el de la organización, que una y otra vez demuestra que la construcción de espacios y la movilización de personas que tomen y controlen calles, edificios, plazas, empresas, negociaciones, transfiere capital y fuerza a los dominados?

¿Quieres enfrentarte a la crisis en las mejores condiciones? Pues establece la estrategia más adecuada y no te líes con pendejadas de purezas y principios, o de elecciones y votos. Estudia los medios de que dispones, plantea el espacio a conquistar, no seas rígido con tus debilidades porque te pueden sorprender, aprovecha las posiciones débiles del adversario, busca puntos de ruptura, dispón tus fuerzas para la batalla, pon siempre bajo protección a tu culo, y lánzate sin miedo a la batalla, porque que esto es la guerra de clases. Y en ella, tú eres el rey, y la reina.

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NOTA

(1) https://www.eldiario.es/economia/claves-compra-deuda-parte-BCE_0_782172625.html

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