Entrevista a Ermengol Gassiot, recientemente reelegido secretario general de la CGT Catalunya

Entrevista realizada por Pep Valenzuela para el diario terrasense Malarassa

La CGT de Cataluña ha celebrado su XI Congreso en Òdena en los días 19 y 20 de octubre de 2018. El sindicato es actualmente el tercero en volumen de afiliación de Cataluña y, según los datos presentados en el comicio, mantiene un importante crecimiento.

El congreso debatió varias ponencias que, a pesar de la polémica previa, llegó a los siguientes acuerdos:

Primero, apoyar diversas medidas para potenciar el feminismo, tanto dentro como fuera de la organización. En este sentido, se produjo una intervención de Dones de la CGT pidiendo máxima participación en las asambleas que decidirán próximamente si se realiza una convocatoria de huelga general para el 8 de marzo de 2019, día de la mujer trabajadora.

Se acordó también potenciar las luchas sindicales y sociales, manteniendo la centralidad de la actividad de la CGT en «el uso del conflicto como clave en la defensa de los derechos de los trabajadores».

También fue elegido el nuevo Secretariado Permanente, en el que vuelve a repetir como Secretario General el egarense Ermengol Gassiot, con varias secretarías de marcado perfil activista. El próximo periodo de 4 años el secretariado permanente garantiza que desde la CGT, «se coordinará la puesta en marcha de los diferentes acuerdos y, al igual que el resto de la organización, trabajará para seguir incrementando la lucha de la clase trabajadora contra toda forma de opresión y por la defensa activa de sus derechos».

El balance de los pasados ​​4 años como secretario general de la Confederación General del Trabajo de Cataluña (CGT) es «difícil», explica a Malarrassa Ermengol Gassiot, acabado de ser reelegido en el congreso celebrado en Òdena (Igualada) el 21 de octubre: «por una parte, como organización, hemos crecido claramente en varios frentes: afiliación, delegadas en las elecciones, pero sobre todo ha crecido la acción sindical y el conflicto, que es lo más importante para nosotros».

-¿Cuáles son los datos concretos de este crecimiento?

Primero, de afiliadas, hemos crecido en 2.000, pasando de 13.600 afiliadas y ahora somos 15.600, en un momento en que los grandes sindicatos (como CCOO, que anunciaba un crecimiento de 1.000 durante el 2017, por primera vez desde el inicio de la crisis, o UGT que pierde afiliación según datos de finales de 2017 en varios medios). Es un 18% de crecimiento, que no es lo que nos gustaría en plano teórico, pero es considerable, somos el tercer sindicato por afiliación en Cataluña.

Paralelamente, hemos tenido crecimiento en las elecciones sindicales y hemos pasado de un 2,2% a un 3% de las delegadas y delegados, en un contexto en que la ley orgánica de libertad sindical da prerrogativas a los dos grandes sindicatos del régimen. Es una cifra modesta pero considerable.

-Decías, sin embargo, que esto no es lo más importante ...

Exacto, porque el crecimiento que nos interesa medir es el de nivel de conflicto y acción sindical. Creo que la CGT ha estado en todos los conflictos importantes que ha habido en Cataluña, y aún más, según los datos de la misma CEOE, que mide las horas de huelga en el conjunto del Estado, la CGT es responsable de un 30% de horas de huelga después de descontar las convocadas por los comités de empresa, que responden del 40% de las horas. O sea que somos el sindicato que ha promovido más huelgas y más conflictos. Y hay que tener en cuenta que algunas huelgas como la de Metro de Barcelona se han promovido desde comités, pero comités donde tenemos una presencia muy fuerte. Por lo tanto, con respecto a la lucha hemos sido uno de los sindicatos relevantes.

-El congreso ha puesto de relieve resoluciones sobre participación de mujeres y jóvenes ...

Sí, nos preocupa mucho la situación de estos dos sectores. Y aunque hemos crecido ligeramente en afiliación de jóvenes y mujeres, no se nos escapa que somos un sindicato donde todavía hay poca gente joven, pocas mujeres, poca gente precaria y migrantes. Este es un reto y una reflexión que hacemos: ¿hasta qué punto somos el sindicato que pretende ser la expresión de la clase trabajadora y una herramienta de los sectores más vulnerables y más explotados de la clase trabajadora cuando aún tenemos presencia limitada?

-Antes del congreso se había hablado de enfrentamiento sobre la posición de CGT en el último año en relación con el Procés vivido en el país

Hace 4 años había diferentes planteamientos y diferentes perspectivas sobre la acción sindical que, yo diría, llegaron a encontrar un espacio y perspectivas comunes para trabajar. Pero en el último año, desgraciadamente, nos hemos encontrado en un ciclo en el que cada vez más el debate social principal no ha sido en términos de lucha de clases sino, diría yo, en términos del Procés [Nota de ALB.- se refiere al proceso independentista de Catalunya].

Por un lado, el gobierno de la Generalitat y aquellos que lo apoyaban para mantener un proceso que siempre ha sido transversal, con afinidades con la burguesía y muy institucional; y por otra parte, otro bloque que ha acabado articulándose en torno de la defensa de otro estado, un estado neofranquista como es el español y su constitución monárquica.

En este debate nosotros hemos estado fuera de juego, en general salvo momentos puntuales, y motivado más por dinámicas represivas. No hemos tenido capacidad como CGT ni los movimientos sociales alternativos o rupturistas de romper este monopolio, y eso nos ha condicionado. Si además ponemos sobre la mesa que en España ha habido un ciclo de poca movilización y de paz social, el escenario que nosotros queríamos, de intensificar las luchas, pues nos hemos encontrado a medio gas.

De todos modos, nuestra organización se ha mantenido como una organización de lucha, con las limitaciones mencionadas, y hemos conseguido romper el monopolio del debate en torno al Proceso, pero no de generar un foco de conflicto alternativo. Aunque empujar conflictos y luchas importantes, como el de la FNAC, en el 2014, o apoyar la huelga de Movistar y subcontratas, que rompió muchos esquemas, nosotros no la protagonizamos pero dimos un  importante apoyo tanto internamente como mediante la solidaridad popular que generó. Y hay que considerar que es la multinacional más grande del Estado, con gente precaria, subcontratada, falsos autónomos, que demostraron que desde la precariedad se puede luchar contra la empresa más importante de España.

Al mismo tiempo, algunas huelgas, entre ellas las de buses y metro en Barcelona, ​​pusieron sobre la mesa que dicha «nueva política», cuando llega a las instituciones, se queda corta.

-¿Qué destacas de este congreso?

En el Congreso llegamos después de un hecho excepcional en Cataluña, también para el anarcosindicalismo: la convocatoria de una huelga que se escapaba del modelo que habíamos conocido hasta ahora. Gente de CGT piensa que fue una huelga política, y dentro de un sindicato de raíz anarquista esta es una situación muy extraña. Además, es una huelga que con la experiencia de las últimas décadas, con las huelgas generales con mucho peso de las grandes empresas y reivindicaciones laborales, se hizo [la huelga del 3 de Octubre] negociando y pactando con la patronal su ejecución.

El 3 de octubre, de una forma totalmente inédita, la gente salió a la calle, se paralizaron muchas cosas, fue una huelga masiva. Nosotros la hicimos, pero no es patrimonio de nadie en concreto, y claramente se hizo a pesar de quien controlaba el proceso, la Generalitat e instituciones afines. Esto es una situación nueva, no prevista por nadie.

Ahora, sin embargo, esta movilización se ha desarticulado, claramente por parte de instituciones de diferente signo, no fuera que llegase demasiado lejos. Y eso nos ha afectado como sindicato. El debate identitario atraviesa toda la sociedad, también le toca a la clase trabajadora. Nos condiciona, pero es un debate que no es nuestro, y creo que todo el sindicalismo lo hemos tenido, esta situación nos ha erosionado y nos ha hecho daño. Había miedo que al estar presentes con la población, el 3 de octubre, acabáramos haciendo el juego a intereses ajenos a la clase trabajadora, a través de las diferentes burguesías, ya sea catalana o española.


XI Congreso de la CGT de Catalunya

-Ha sido polémico?

Esto produjo que se presentaran dos candidaturas al secretariado permanente, que creo que reflejan dos maneras complementarias de hacer sindicalismo, y que ambas tienen cabida en la CGT. Pero una pone más énfasis en una acción sindical muy fiel a unos postulados teóricos de lo que debería ser el anarcosindicalismo, y otra que, reconociendo la importancia de estos postulados, está más dispuesta a abrirse a coyunturas que no controlamos, situaciones que mueven buena parte de la población y que nos interpelan. Finalmente, se tomaron acuerdos con mayorías considerables de las personas afiliadas, que mezclan planteamientos de un lado y otro y logramos generar un discurso coherente.

El primero, por unanimidad, es reafirmar el carácter de sindicato autónomo y de clase. Después, muy importante, hacer una política coherente con la perspectiva feminista, que a nadie se nos escapa que, probablemente, es el movimiento social más importante en España y también en Cataluña, si nos situamos fuera del Proceso. Basta con pensar en la huelga general masiva en cuanto a movilización y relevancia en el mundo del trabajo del pasado 8 de Marzo.

También la represión del Estado ha centrado atención. Ahora hay una mayor sensibilidad, una mayor conciencia de que la represión no afecta sólo a una minoría, sino que puede afectar cada vez a sectores más amplios.

En relación al derecho de autodeterminación, la CGT no defiende la creación de estados, nos desmarcamos de las opciones que defiende la burguesía, pero creemos que tenemos que estar en la calle con las aspiraciones de una parte importante de la población de Cataluña que defiende el derecho a la autodeterminación de la libertad, remarcando mucho que esta defensa no pasa por la reproducción de esquemas políticos que generan opresión.

-Retos de la próxima fase?

Ahora, hay que hacer frente a los retos que tenemos. Las condiciones de vida de la clase trabajadora han empeorado desde el inicio de la crisis, y nos preocupa que el sindicalismo mayoritario, ahora que Sánchez está en el gobierno, olvide las reivindicaciones, cuando las consecuencias de esta se han hecho estructurales, con medidas muy agresivas contra la clase trabajadora.

Después, hay que dar respuesta al fascismo creciente en la sociedad, como se ve muy claramente en Europa y también aquí. Se acepta cada vez más, por ejemplo, que no todo el mundo puede vivir dignamente, o sea la desigualdad, y tenemos que hacer ver en el mundo del trabajo que hay cosas que son inaceptables, que además son cosas que se vuelven contra los nuestros intereses. No podemos permitir que, dentro la clase trabajadora, que se normalicen las horas extras, las externalizaciones o las dobles escalas salariales, que son herramientas de opresión hacia nosotros.

 

Enlaces relacionados / Fuente: 
https://malarrassa.cat/2018/11/02/el-terrassenc-ermengol-gassiot-reelegit-secretari-de-la-cgt-entrevista/
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