Crónicas Kafkianas en la Comunidad Valenciana


Asamblea de aparadoras precarias y desempleadas

Una situación desesperante, absurda, angustiosa, imposible de entender, y posiblemente real, ha sido denominada kafkiana, no sé porqué. Deberían llamarla "española". En su obra El Castillo, un tal Kafka colocaba a un Agrimensor en una situación complicada en la que no acababa de cuajar ninguna tarea, por demoras incomprensibles producto, tal vez del Destino, tal vez de fuerzas infernales. Algo parecido ocurre en España, pero con una diferencia con respecto a Chequia en el siglo XX. El Agrimensor, tenía garantía de baño, limpieza, techo y comida. Aquí solo te garantizan la conversación. Y lo mejor de todo: es real. Los hechos suceden en Alcoy, en marzo de 2018. Hablan por teléfono una Trabajadora Social, Isabel García, y una señora desempleada, Pepita Pérez. Suena el teléfono. Pepita descuelga.

  • ¿Sí?
  • Sí buenos días. ¿Pepita Pérez?
  • Yo. ¿Isabel?
  • Sí, yo soy Isabel. Hablé con usted el día 13.
  • El día trece… De agosto. Sí.
  • No, no, ¿cómo de agosto? De diciembre.
  • ¿Conmigo? ¿El día trece de diciembre? ¿de 2017?
  • La llamé sí, y le dije, "Pepita, nadie le puede decir si se cobraría en noviembre", porque eso no sale de mi boca ni de nadie. Sí. Lo hablamos.
  • Conmigo, conmigo… ¿habló usted?
  • No. 
  • Para nada.
  • Pues nada. Bueno.
  • ¿El día trece de diciembre?
  • El día trece de diciembre, sí.
  • Yo había dejado recado que quería ponerme en contacto con usted… A ver qué pasaba…
  • No no, yo solo tengo una nota… y por eso la llamé el trece de diciembre ¿eh?
  • No.
  • Sí.
  • No.
  • Bueno, si usted dice que no la llamé pues vamos a dejarlo.
  • No, estoy mirando…, tengo el registro de llamadas y no…
  • Bueno bueno.
  • No. Y el trece de diciembre no tengo ninguna llamada…
  • Bueno, pues…, ¡habrá sido un error mío!
  • Estoy muy mal, mire, con cefaleas y todo, pero la memoria todavía me funciona.
  • Bueno. Pues disculpe si ha sido un error mío que pensaba llamarla y no la llamé. Yo tengo aquí controlado, que sí la llamé, pero si no es así, le informo.
  • Entre lo poco que me sigue funcionando, ya le digo, es la memoria.
  • Bueno, Pepita, vamos a ver. Ha venido otro recado suyo diciendo que la tiene aprobada la prestación desde hace meses, que no la ha cobrado y tal y cual. Desde mayo.
  • Sí.
  • Desde mayo, ji ji [risilla como de locura], y claro, eso no es cierto… Vamos a ver, ji, la solicitaría a lo mejor en mayo, no lo sé cuando la solicitaría usted. 
  • Cuando conseguí abrir una cuenta con un dinero de ayuda del Ayuntamiento. Que luego entre pagar facturas y unas gafas graduadas… Me quedaron dos euros, y pagando el mantenimiento de la cuenta…
  • …Mi compañero Paco escribió a la Consellería diciendo que el expediente estaba completo y favorable. Pero ni él ni yo ni nadie, le hemos podido haber dicho ninguna fecha de cobro, porque no la podemos saber. Porque es Consellería la que paga, quería decirle…
  • Sí. Me dijeron que estaba aprobada. Paco me dijo incluso que se estaba tramitando la segunda.
  • Vamos a ver, el 16 de agosto solicitó el Plan Familiar. 
  • ¿No era en mayo? [Gruñido]
  • Entonces el Plan Familiar se tiene que concertar y aprobar, ¿vale?
  • [Gruñido]
  • Entonces el 7 de diciembre, mi compañero Paco que ya se lo dijo, envió un correo a Consellería, que el expediente estaba completo y con propuesta favorable, ¿de acuerdo?
  • [Gruñido]
  • Pero [énfasis] nadie le ha dicho cuándo va a cobrar, porque eso no lo podemos saber nosotros. ¿Me entiende? [Pausa. Silencio. Pepita empieza a hablar con una voz como que tenebrosa]
  • La cosa es que, la cosa es que, o sea, depender de esto es… Incluso peor que no tener nada, porque no tener nada, sabes que no tienes nada.
  • Bueno Pepita yo, mire, escúcheme, yo no puedo decirle otra cosa, ¿ehhh? y le llamo para decirle, que tiene que esperar un poco para que se resuelva, están esperando que haya más presupuesto. Entonces yo no sé cuándo le van a contestar. ¿Vale? Y no le puedo decir nada más, ni Paco ni yo ni nadie.
  • Bien, pero, algo por favor, pues, ¿qué menos que me digan algo?…
  • Se lo estoy diciendo ahora…
  • Me lo está diciendo, ahora, pero ya… Desde octubre estaba intentando ponerme en contacto con usted…
  • ¿Perdone? Yo no tengo ninguna llamada ni ningún yo ahí…
  • Hoy repetía porque la semana pasada de febrero no lo llegué a conseguir…
  • No, yo, ¿febrero de qué año? Pepita, mire, yo es lo que le puedo decir…
  • Ya, pues…
  • Porque no me dicen otra cosa…
  • Pues…
  • Está a la espera pues de que le contesten…
  • [Pepita Mosquedada]. Ya, pues lo de la actitud positiva que me aconsejan siempre, que no tiene una ni para pagar un tren para que su hija se presente a una prueba…, que tiene la opción de hacer un examen, y ¡su madre no tiene dinero para el billete!… Para llevarla a que haga esa prueba de acceso… Una hija brillante y su madre…
  • Bueno pero es que yo no le puedo solucionar nada de eso…
  • No, ni lo pueden solucionar, porque ya está todo tan podrido, verá usted, yo soy apara…, yo tengo un oficio, yo soy aparadora, produciendo en los mejores sitios. Hago una producción, yo hago un producto. Hago zapatos.
  • Bueno, Pepita…
  • Y de verdad que me parece absurdo, el tener que estar así, porque mi trabajo está como está, gracias a que se prefiere practicar la caridad, que mirar el hecho de…
  • Pero señora mire…
  • …De que los señores empresarios están facturando millones, sin operarios. Producen sin operarios. Facturan sin trabajadores. ¿No lo ven? ¿Cómo pueden hacer millones en zapatos sin tener operarias? Pero miran para cualquier lado…
  • Pepita, ¿por qué se enfada conmigo?
  • No me enfado con usted…
  • Ahhh
  • Estoy enfadada así, con el sistema en general…
  • Pero eso ni yo ni Paco lo podemos arreglar…
  • Y todo se retroalimenta…
  • Bueno y yo ya…
  • Y luego la corrupción y la miseria vienen generadas por esto.
  • Bueno bueno Pepita, yo no le puedo decir nada más, ¿vale?
  • Muy bien.
  • Si usted está en desacuerdo haga una reclamación a la Consellería porque está en desacuerdo…
  • No. Es que no estoy en desacuerdo, ¡Estoy desesperada! ¡Que no tengo a dónde echar mano! ¿Ve usted, la diferencia?
  • Pero es que yo no…
  • No es un desacuerdo, [didáctica, explicativa]: es una desesperación.
  • Bueno…
  • Porque no puedo pagar el agua, no puedo pagar la Comunidad, me van a embargar la casa porque no pago la Comunidad, tengo un juicio, con abogado de oficio, ¡Por Dios! Es que esto solo se entiende cuando se pasa. Si no se pasa no se entiende [Silencio. Pausa]. Venga, lo siento de verdad…
  • Más lo siento yo.
  • No es nada contra usted personalmente, pero llega un momento que una pierde los nervios, pierde la paciencia y lo pierde todo.
  • Estamos aquí recibiendo las quejas de todo…
  • Claro, y están ahí y son ustedes a quienes únicamente podemos, eso…
  • Ya lo entiendo, pero escúcheme un momento Pepita, vamos a ser positivos…
  • ¡Qué! ¡No no no! ¡No me venga con lo del positivo, que no!
  • ¿No me va a escuchar?
  • Yo no necesito lo del positivo. Yo necesito justicia social.
  • ¿No me va a escuchar?
  • Sí la voy a escuchar, pero no me venga con lo del positivismo, dígame.
  • Solo le voy a decir que se está haciendo otra ley para dentro de unos meses, más favorable, más rápida y más todo. No le voy a decir otra cosa, ¿vale?
  • Eh y oo aaa…, bien…, mejor entonces vamos a quedarnos…, mejor en lo de lo positivo ¿eh?
  • Venga buenos días Pepita.
  • Vale muchas gracias Isabel.
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