Desmentido mito sobre la maldad de la abstención

Ahora que han pasado las elecciones catalanas, y observando sus resultados, convendría detenerse un poco en esas afirmaciones que se lanzan en torno a los males de la abstención. La peor de ellas, que la abstención beneficia a la derecha, y que si no votas: eres fascista.

Bueno, ya se ha visto en repetidas ocasiones que esto no es así. La participación en estas elecciones autonómicas ha sido del 81,94 %. Ha votado más gente que nunca. ¿Y quién ha ganado las elecciones? La derecha, evidentemente. Así pues, lo único que parece claro, es que la abstención ni beneficia ni perjudica al candidato X. Lo que le beneficia o perjudica, es que le voten o no le voten precisamente a él. 

La abstención electoral, a quien únicamente beneficia, es al (o a la) que se abstiene, que podrá dedicar esas cuatro horas que regalan en el curro, a su aseo personal o a tomar un refrigerio, sin tener que dar nada a cambio a un político.

Y es que es muy triste, porque está el abstencionista en la sombra, tan tranquilo, sin haber votado en la vida, y recibe la llamada de que si no vota, algo espantoso va a suceder. Y un tanto azorado, coge el abrigo, y en lugar de votar lo que se debe votar, le echa la papeleta a Puigdemont, o a Arrimadas, que son los que más suenan. Con lo cual, lo que consigue precisamente votando, es que ocurra algo espantoso, que a ver cómo diablos forman Gobierno esos dos prendas.

En fin, que eso de que hay que votar, para que no gobierne la derecha, es una consigna vacía, ya que a la vista está, que votando, a lo largo de estos cuarenta años, o ha gobernado la derecha, o una cosa muy parecida a la derecha que afirma ser de izquierdas. Por eso debe quedar claro esto: cuando a ti, abstencionista rutinario, te instan a que votes, en realidad no te están pidiendo que tomes una decisión personal autónoma, si no que les votes precisamente a ellos. 

Otra cosa que hay que poner de manifiesto, es la vacuidad de aquella propuesta del 15-M de "votar a los pequeños partidos". Ya se ha visto que votar a pequeños partidos, lo único que crea son partidos grandes. Ciudadanos era una pequeñez en 2010, y ahora tenemos ahí a una especie de monstruo rampante que pide calma y tranquilidad. Muy sospechoso. Porque si siguiéramos a piñón fijo la consigna de votar a los pequeños, tendríamos que enfrentarnos a la tesitura de elegir entre las dos mascotas del Parlament, que son la CUP y el PP, que están casi que empatadas a votos. A vuestro gusto pues.

En definitivas cuentas: 961.426 electores y electoras, prefirieron manifestar libremente, que son plenamente conscientes de que su voto es irrelevante y ni pincha ni corta. Porque una vez pasado el rito, todo queda en manos, nuevamente, de unas decenas de personas, que se van a pasar la legislatura de cháchara, dándole al móvil, cobrando dietas por reuniones, y discutiendo animadamente en la cafetería. Podría ser peor, eso sí. Por mal que esté todo, siempre puede ser mucho peor. Basta con esperar un poco.

 

Comentarios

Imagen de Octavio Alberola

Y lo peor, sin "esperar", para los trabjadores es que estas elecciones, como las anteriores en Cataluña y España, muestran -de manera irrefutable- el abrumador predominio  de las fuerzas que defienden la continuidad del sistema de dominación y explotción capitalista, demostrado la falaz ilusión que nos venden algunos, inclusive "libertarios", del cambio a través del voto y la instituciones. Pues, cuando se hace la suma de los votos de los partidos que no cuestionan el capitalismo de mercado (1) y se compara con los de los partidos que lo cuestionan (2), el diferencial muestra la realidad política y social de la sociedad en la que vivimos y el "cambio" que se puede esperar  a través de las elecciones.

(1) El PP, Ciudadanos, PSOE y partidos nacionalistas de derecha, en España, y el PDdeCat, ERC, PSC y Ciutadans en Cataluña.

(2) Podemos (?) y algún partidito del Grupo Mixto en España, y la CUP (?) y Podem en comun (?) en Cataluña 

 

A ver tampoco confundamos ni tergiversemos las cosas, que alguien que se considere anarquista o libertario vote, no lo hace menos libertario o anarquista automáticamente. Hasta el momento no he escuchado a ningún "libertario" de esos afirmar que a través del voto vaya a haber cambio alguno (se entiende por cambios significativos). He visto y oído a algunos llamando a votar, lo cual me parece lamentable e irresponsable en mi opinión, pero como una táctica de lucha más en unos momentos y contextos concretos, no como la panacea que los adalides de la democracia nos quieren hacer creer. La diferencia es importante.

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