El Mobile World Congress devasta la tierra, oprime, explota y patrocina los genocidios.

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El lunes 3 de marzo empezará en Barcelona el Mobile World Congress (MWC), un congreso organizado por la patronal mundial de las telecomunicaciones “Global System for Mobile Communications” (GSMA), que está formada por unos 750 operadores de telefonía y 400 empresas del “ecosistema” de los móviles. El congreso se prolongará hasta el jueves día 6.

Durante estos 4 días tendremos en Barcelona a miles de ejecutivos influyentes que se dedicarán a pactar alianzas, hacer negocios, intercambiarse favores, diseñar políticas e infraestructuras...y etc. Ellos saldrán más ricos y poderosos... nosotros (todas), más pobres y dominadas; y la tierra, más devastada. El conglomerado de empresas que conforman esta “feria” son directamente responsables de la destrucción, expolio y guerra en diversos territorios del mundo y, al mismo tiempo, reciben cantidades ingentes de dinero a cambio de fortificar Europa.

Las “necesidades” de las empresas de obtener litio, coltán, cobalto, energía... y de los estados -defensores de sus intereses económicos- de preservar el control de los sistemas de extracción/producción, comunicación y transporte se satisfacen a expensas de la sangre, la muerte y el sufrimiento de millones de personas. Es así que sucede, por ejemplo, en Congo, donde la pugna entre gobiernos y corporaciones utiliza a Ruanda como herramienta para apropiarse del territorio y de sus minerales -gracias a la financiación de occidente-, para después venderlos a Apple, Dell, Microsoft o Samsung, las cuales, todo sea dicho, también han sido acusadas de obtener estas materias primas.

Pero esta lacra, no sólo se lucra gracias al colonialismo y el expolio, sino también, a expensas del negocio bélico que, subsidiariamente, permite el exterminio masivo de poblaciones. Es el caso de empresas aquí presentes, como Amazon y Google que, con el proyecto Nimbus, brindan sistemas de almacenamiento de datos e IA a la entidad sionista de Israel para favorecer su despliegue militar y el control fronterizo. También cabe señalar en este sentido a Microsoft que participa de este genocidio con la fabricación de microchips; o en Meta, con políticas de censura hacia el movimiento pro-Palestina en las redes; o en Airbus, con el uso ilegal de drones, entre otros...

Y no termina aquí la cosa, porque esas mismas corporaciones son las que también se lucran militarizando las fronteras europeas para frenar a las poblaciones que sufren el desplazamiento causado por su devastación y violencia. Una de las principales, también aquí presente, es INDRA, contratista de la agencia europea de guardias de costas y fronteras (FRONTEX). Y también Telefónica y Siemens, quienes recibieron ingresos millonarios para el desarrollo de un programa de detección de embarcaciones en el estrecho (SIVE). Es decir, todo ello, un inmenso negocio. Y todo este despliegue militar, -destinado a perseguir a personas que ya huyen de la violencia que ellos y sus armas generan- no hace otra cosa que empujar a quien migra a tomar rutas cada vez más mortíferas. Durante el último año, fallecieron 10.457 personas tratando de llegar al territorio español.

Estos mismos intereses extractivistas impulsan las guerras y pretenden provocar el desplazamiento forzoso de miles de personas y pueblos que como el mapuche, el kanak u otras comunidades originarias de África, América y Asia están luchando y oponen una resistencia heroica frente al colonialismo de los estados asesinos, los incendios provocados por los incendios provocados por los incendios provocados por sus sicarios y/o la megaminería de sus multinacionales. Desde aquí, como internacionalistas, queremos hacerles llegar nuestra solidaridad y soporte.

Así pues, no hace falta ser muy sagaz para ver el verdadero poder que concentran las empresas que están reunidas en este recinto y la enorme responsabilidad respecto a la barbarie que está teniendo lugar a escala global. Y también hay que recordar que todo esto tiene un impacto en la propia Europa Fortaleza, lo que no es algo menor...

La industria bélica utilizada en guerras y fronteras es la misma de la industria securitaria. Los programas de IA, las estrategias de control social y territorial, e incluso el desarrollo de ciertas armas, se utilizan, se ponen a prueba y se van mejorando para poder ser utilizadas por todas partes, en favor de los intereses del capital y a cualquier coste para la vida.

Además, debe señalarse el impacto ambiental que tienen los procesos de fabricación y extracción de los materiales porque contaminan el suelo, el aire y el agua, y a su vez, contribuyen enormemente a la sequía, ya que los Centros de Procesamiento de Datos (CPD) -imprescindibles para las redes de comunicación- consumen una gran cantidad de energía y de agua.

Esta ansia extractivista de quienes se han repartido el mundo no sólo tiene que ver con la devastación ecosocial en territorios donde se encuentran recursos valiosos, sino que también apunta a ir destruyendo y remodelando el territorio urbano en pro de su beneficio, expulsando a sus habitantes -procesos de gentrificación que se definen como "extractivismo urbano"-.

Es la misma mega estructura que coloca a Congo como nicho de recursos minerales; o en Barcelona, como destino turístico, centro neurálgico del poder y negocio, o lugar de consumo en masa. Son diferentes eslabones de una misma cadena, que sólo provocan el empobrecimiento de la mayoría, la destrucción del territorio y el desplazamiento de miles de personas. Nosotros no somos ajenas a esta devastación a nivel mundial, porque es la misma que sucede en nuestro propio territorio.

Esta lógica colonial, que opera desde hace siglos, se hace efectiva con la acción de las empresas aquí presentes, entre otras muchas, y es amparada por nuestros gobiernos: en la web "accio.gencat.cat", la generalidad relata con orgullo la gran inversión y apoyo que hacen desde la institución hacia empresas de este sector. Desde nuestras administraciones se las financia, y también se destinan grandes partidas presupuestarias a armamento, milicias y gobiernos de países que cuentan con las infraestructuras extractivistas devastadoras, a las que nos oponemos.

Resistir y oponerse al MWC -y al mundo que representa- es luchar contra la dominación, la devastación, los genocidios...

¡No en nuestro nombre! ¡Nosotros afirmamos la vida!

LA TIERRA PARA QUIEN LA CUIDA, ¡Y QUE COLAPSEN ELLOS!

2.-CATALÂ

EL MOBILE WORLD CONGRESS DEVASTA LA TERRA, OPRIMEIX, EXPLOTA I PATROCINA ELS GENOCIDIS

Dilluns 3 de març començarà a Barcelona el Mobile World Congress (MWC), un congrés organitzat per la patronal mundial de les telecomunicacions “Global System for Mobile Communications” (GSMA), que està formada per uns 750 operadors de telefonia i 400 empreses de “l'ecosistema” dels mòbils. El congrés durarà fins el dijous dia 6.

Durant aquests 4 dies tindrem a Barcelona milers d'executius influents que es dedicaran a pactar aliances, fer negocis, intercanviar-se favors, dissenyar polítiques i infraestructures...i etc. Ells en sortiran més rics i poderosos... nosaltres (totes), més pobres i dominades; i la terra, més devastada. El conglomerat d'empreses que conformen aquesta “fira” són directament responsables de la destrucció, l'espoli i la guerra a diversos territoris del món i, al mateix temps, reben quantitats ingents de diners a canvi de fortificar Europa.

Les “necessitats” de les empreses d'obtenir liti, coltan, cobalt, energia... i dels estats -defensors dels seus interessos econòmics- de preservar el control dels sistemes d'extracció/producció, comunicació i transport es satisfan a costa de la sang, la mort i el sofriment de milions de persones. És així que succeeix, per exemple, al Congo, on la pugna entre governs i corporacions utilitza Ruanda com a eina per apropiar-se del territori i dels seus minerals -gràcies al finançament d'occident-, per després vendre'ls a Apple, Dell, Microsoft o Samsung, les quals, tot sigui dit, també han estat acusades d'obtenir aquestes matèries primeres mitjançant l'explotació infantil.

Però aquesta xacra, no sols es lucra gràcies al colonialisme i l'espoli, sinó també, a costa del negoci bèl·lic que, subsidiàriament, permet l'extermini massiu de poblacions. És el cas d'empreses presents aquí, com ara Amazon i Google que, amb el projecte Nimbus, brinden sistemes d'emmagatzematge de dades i IA a l'entitat sionista d'Israel per afavorir el seu desplegament militar i el control fronterer. També cal assenyalar en aquest sentit, a Microsoft, que participa d'aquest genocidi amb la fabricació de microxips; o a Meta, amb polítiques de censura cap al moviment pro-Palestina a les xarxes; o a Airbus, amb l'ús il·legal de drons, entre d'altres...

I no acaba aquí la cosa, perquè aquestes mateixes corporacions són les que també es lucren militaritzant les fronteres europees per frenar les poblacions que sofreixen el desplaçament causat per la seva devastació i violència. Una de les principals, també aquí present, és INDRA, contractista de l'agència europea de guàrdies de costes i fronteres (FRONTEX). I també Telefónica i Siemens, les quals van rebre ingressos milionaris per al desenvolupament d'un programa de detecció d'embarcacions a l'estret (SIVE). És a dir, tot plegat, un immens negoci. I tot aquest desplegament militar, -destinat a perseguir persones que ja fugen de la violència que ells i les seves armes generen- no fa altra cosa que empènyer a qui migra a prendre rutes cada cop més mortíferes. Durant l'últim any, van morir 10.457 persones tractant d'arribar al territori espanyol.

Aquests mateixos interessos extractivistes impulsen les guerres i pretenen provocar el desplaçament forçós de milers de persones i pobles que com ara el maputxe, el kanak o altres comunitats originàries d’Àfrica, Amèrica i Àsia estan lluitant i oposen una resistència heroica enfront el colonialisme dels estats assassins, els incendis provocats pels seus sicaris i/o la megamineria de les seves multinacionals. Des d'aquí, com a internacionalistes, volem fer-los arribar la nostra solidaritat i suport.

Així doncs, no cal ser molt sagaç per veure el veritable poder que concentren les empreses que estan reunides en aquest recinte i l'enorme responsabilitat respecte de espoli esclavista que està tenint lloc a escala global. I també cal recordar que tot això té un impacte dins la mateixa Europa Fortalesa, fet que no és cosa menor...

La indústria bèl·lica emprada en guerres i fronteres és la mateixa de la indústria securitària. Els programes d' IA, les estratègies de control social i territorial, i fins i tot el desenvolupament de certes armes, s'utilitzen, es posen a prova i es van millorant per poder ser emprades arreu, en favor dels interessos del capital i a qualsevol cost per la vida.

A més a més, s' ha d'assenyalar l'impacte ambiental que tenen els processos de fabricació i extracció dels materials perquè contaminen el sòl, l'aire i l'aigua, i al seu torn, contribueixen enormement a la sequera, ja que els Centres de Processament de Dades (CPD) -imprescindibles per les xarxes de comunicació- consumeixen una gran quantitat d'energia i d'aigua.

Aquesta ànsia extractivista dels que s'han repartit el món no només té a veure amb la devastació ecosocial en territoris on es troben recursos valuosos, sinó que també apunta a anar destruint i remodelant el territori urbà en pro del seu benefici, expulsant els seus habitants -processos de gentrificació que es defineixen com a "extractivisme urbà"-.

És la mateixa mega estructura que col·loca el Congo com a nínxol de recursos minerals; o a Barcelona, com a destinació turística, centre neuràlgic del poder i negoci, o lloc de consum en massa. Són diferents baules d'una mateixa cadena, que només provoquen l'empobriment de la majoria, la destrucció del territori i el desplaçament de milers de persones. Nosaltres no som alienes a aquesta devastació a escala mundial, perquè és la mateixa que succeeix al nostre propi territori.

Aquesta lògica colonial, que opera des de fa segles, es fa efectiva amb l'acció de les empreses aquí presents, entre moltes d'altres, i és emparada pels nostres governs: al web "accio.gencat.cat", la generalitat relata amb orgull la gran inversió i suport que fan des de la institució cap a empreses d'aquest sector. Des de les nostres administracions se les finança, i també es destinen grans partides pressupostostáries a armament, milícies i governs de països que compten amb les infraestructures extractivistes devastadores, a les quals ens hi oposem.

Resistir i oposar-se al MWC -i al món que representa- és lluitar contra la dominació, la devastació, els genocidis...

No en el nostre nom! Nosaltres afirmem la vida!

LA TERRA PER A QUI LA CUIDA, I QUE COL·LAPSIN ELLS!

 

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