El Proceso

el proceso

Por Julio Rubio Gómez. juliorubiogomez.wordpress.com.

Se ponen en contacto conmigo, y me ofrecen dar clases de boxeo en la Cañada Real a la chavalada de allí. Es un taller de boxeo donde el profe ya no puede seguir yendo. Me pagarían, es un trabajo remunerado.

El profe que no puede seguir yendo le conozco. Me pongo en contacto con él.

Resulta que no puede seguir yendo y trabajar con niños y niñas porque le han pedido el “certificado de abusos sexuales” (donde se certifica que no tiene antecedentes penales por delitos sexuales). Él lo ha entregado, el certificado español, pero le piden el de su país de origen.

Él salió de su país de origen a los 10 años de edad ¡¡10 años!! Y le están pidiendo un certificado que alegue que no cometió delitos sexuales entre 0 y 10 años de edad.

Acude a la embajada y le dicen que para dárselo tiene que tener el servicio militar hecho, sino no puede pedir ese trámite. “No es un ciudadano digno de su país”.

Hay una novela, que se llama “El Proceso” de Kafka, que representa exactamente estas situaciones; el individuo ahogándose en el sin sentido. La realidad como un laberinto absurdo por donde transita perdido el ser humano, incapaz de gobernar su destino.

Los niños y niñas del taller ya han creado un vínculo con el profe, se ha creado la confianza, la dinámica, el grupo… y ahora se rompe ese vínculo, esa confianza. El profe tiene que irse. Viene otro. De profe en profe y tiro porque me toca. El niño marginado, el niño mareado. La necesidad del papeleo por encima de la necesidad del niño, de la niña.

“Los niños no tienen derechos, tienen necesidades” decía Enrique Martínez Reguera (los derechos se pueden posponer, las necesidades no).

ASPA y la empresa “Opción 3” (contratados por el Ayuntamiento de Madrid, Ahora Madrid, quien exige el certificado) no le permiten seguir, ni si quiera como voluntario, porque no tiene un “certificado de abusos sexuales” de cuando él tenía 10 años. Tiene que demostrar que no cometió delitos sexuales entre los 0 y los 10 años aunque el código penal de su país no impute delitos a esas edades. “El Proceso” de Kafka, el absurdo, el ridículo, el surrealismo.

Aun teniendo él residencia española, me ofrecen el trabajo a mí, el trabajo que él no puede hacer por haber nacido y vivido hasta los 10 años en otro país.

Las mismas ONGs y Leyes que trabajan contra la exclusión, la discriminación y la marginación, están excluyendo, discriminando y marginando.

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