Afinidad electiva y anarquía

 
Diversas ideologías y creencias religiosas se han fundamentado en una pretensión de totalidad y hambre de lo trascendente, necesitando  alimentar las mentes de sus seguidores/as de manera continuada a base de mitos. Todas ellas se han aprovechado (y se aprovechan) de la reserva emocional de los seres humanos, por ello  en sus actos y celebraciones, los participantes comunican y comparten valores (tierra, historia, ancestros, mitos, etc.) y emociones.
 
 
La anarquía es justamente el rechazo de todo principio absoluto, de todo principio inicial, la anarquía es la afirmación de lo múltiple, de la diversidad ilimitada de los seres y de su capacidad  para pensar y construir un mundo sin jerarquías, sin dominación, sin mitos que supongan dependencias. Sin intentar convertir la libertad en otro absoluto, la anarquía busca la libre asociación de fuerzas radicalmente libres y autónomas que pueden mostrar la capacidad para expresar el poder de que son portadoras las personas. La anarquía busca liberar trabas, mitos y dependencias, permitiendo ir hasta el límite de lo posible.
 
La “afinidad electiva”[1] es una noción reinterpretada por el movimiento libertario que tiene, en parte, su origen en la novela de Goethe, Las afinidades electivas (1809), que pone en tela de juicio los fundamentos del matrimonio y le permitió a su autor reflexionar en torno a la moral, el dominio de sí y la alienación enfermiza causada por la dificultad de enfrentar las propias pasiones.
 
Las afinidades entre las personas toman en consideración el temperamento, las diferentes formas de sensibilidad, los diferentes rasgos de carácter  y las diferentes maneras de integrarse con los demás. La asociación debería ser el arte de despertar lo mejor de cada persona, descartando lo peor, la capacidad de movilizar recursos nuevos, positivos y portadores de libertad y de vida. Romper con los estereotipos y los roles impuestos requiere que se ponga a su servicio lo mejor de quienes se organizan por afinidad.
 
Ejemplos de afinidad electiva fueron los diversos grupos de Mujeres Libres/Libertarias de la época de la Transición que se asociaron en grupos de rebeldes, desobedientes y heterodoxas que indagaron y lucharon por buscar caminos no explorados.
 

 [1] Esta reflexión ha sido inspirada por la caracterización de este concepto que hace Daniel Colson (2003): Pequeño léxico filosófico del anarquismo. De Proudhon a Deleuze. Nueva Visión, Buenos Aires.
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