Contribución a La Revolución Social y la violencia

Una respuesta a La Revolución social y la violencia. Por las múltiples referencias y el aporte, rogamos que se lea el artículo al que respondemos: http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/34091

El tema de la violencia vuelve a saltar al campo mediático. Lejos de los, muchas veces, infructuosos debates sobre violencia que se han dado hace unos años, nos parece lógico retomar este tema, del que se necesita una clarificación para ser puesta en marcha dentro de una estrategia revolucionaria. Advertimos de que no vamos a hablar del tema de la Operación Pandora, pero queremos mandar un fuerte apoyo solidario a los detenidos y a sus solidarios. También a tener en cuenta que no nos manifestamos en contra de la violencia, pensamos, como el autor del texto, que es natural, propio de la lucha de clases. Lo único que queremos advertir en el siguiente texto es:

  • Que la violencia revolucionaria no tiene porque identificarse con armas o fuego
  • Que no toda violencia contra símbolos o individuos de la burguesía son revolucionarios o propios del proletariado (aunque sean obreros sus autores)
  • Que el terrorismo es un método reaccionario, propio de las revoluciones burguesas.

Es necesario comprender, antes de nada la naturaleza misma de la violencia proletaria. Tal como expresa Malatesta, “ sería una locura esperar que los privilegiados reconocieran el daño y la injusticia de sus privilegios, y se decidieran a renunciar de ellos voluntariamente”, porque, entre otras cosas, la burguesía no es una clase social que debate la moralidad de su explotación. Tiene en sus entrañas el individualismo y la competitividad, por ello toda forma de moral es inexistente. Ante esto, la Revolución pasa a ser defendida por la razón y el fusil. Hay que recordar que siempre hablamos, como Malatesta, desde la premisa de una clase obrera autoorganizada y que utiliza esa violencia para defender su Revolución. La conquista de la Revolución no es por la violencia, sino defendida por tal. La autoorganización no es fruto de la violencia de pequeños (o grandes) grupos, clandestinos o no. Los hechos que el compañero dicta son un claro ejemplo de ello, y el motivo de que no triunfaran esas revoluciones se debe principalmente a la no extensión de la Revolución, la traición de los sectores izquierdistas o la falta de clarificación ideológica, y no a la falta de armamento. Somos de lo opinión de que sin una teoría revolucionaria no hay revolución [1].

“Trabajando para abolir la división entre patronos y esclavos trabajamos para la felicidad de unos y otros, para la felicidad de la humanidad”
Kropotkin, La Conquista del Pan.

Nosotros, como el autor del texto, también pensamos que la separación entre Clase y Partido [2] es el primer paso para traicionar a la clase obrera. Pero ese es otro tema.
La cita de Lenin, junto a parte de la conclusión, de como veía la revolución nos parece poco acertada. La idea de Revolución en el leninismo pasa por la fortificación del aparato estatal, agente externo y reaccionario de la clase obrera. Es normal que Lenin la tilde de autoritaria. La idea de “vanguardia” les hizo tropezar, conquistando el Poder político una minoría que actuaba en nombre de esta, olvidando así la maxima de todo revolucionario: “La emancipación de los trabajadores será obra de si mismos o no será” [2]. Es más, nosotros nos sumamos a lo que decía Kropotkin y creemos que la revolución emancipa al proletario y a la burguesía [3]. Y sí, decimos bien, la emancipa y no la castiga. Pensamos que el enaltecimiento a la violencia, la reivindicación de la venganza, el odio, forma parte de la estrategia de la burguesía. El compañero en cuestión escribe: “La violencia por tanto es un tema recurrente en toda la literatura revolucionaria.” Pero se equivoca completamente. Muchos anarquistas han afirmado, como Malatesta, que nuestra revolución es humanista, y que los valores que lleva al proletariado hacia la sociedad comunista son expandidos incluso hacia los individuos burgueses. Tras el juicio en Milán, Malatesta escribió “En mi juicio ¿Lucha de clases u odio de clases?”, del cual citamos textualmente:

“Por eso dirigimos nuestra propaganda más en particular a los proletarios, cuyas condiciones de vida, por otro lado, hacen a menudo imposible para ellos el ponerse de pie y concebir un ideal superior. Sin embargo, esto no es motivo para convertir a los pobres en un fetiche simplemente porque es pobre, ni es una razón para alentarlo a creer que es intrínsecamente superior, ninguna condición que seguramente no procede de su mérito o su voluntad, le da el derecho a hacer mal a los demás porque los otros le hicieron el mal a él.” [4]

No se equivoca el compañero solo en ese aspecto, sino que es la literatura burguesa la que hace un enaltecimiento a la violencia. En “Influencias burguesas sobre el anarquismo”, Luigi Fabbri se dedica principalmente en hacer las aportaciones respectivas a esto. Lo concluye así en el segundo capitulo:

“(...) la literatura burguesa, aquella literatura que en el anarquismo ha encontrado motivo para una actitud estética nueva y violenta, contribuyó indudablemente a determinar entre los anarquistas una dirección mental individualista y antisocial.” [5]

Esos textos de los que habla el compañero, quizá (necesitaríamos concretar) más que ayudar a la revolución, desvía los motivos objetivos de la Revolución, y los encauza hacia las cuestiones emocionales. Así los conflictos de clase pasarían a ser conflictos entre individuos del proletariado e individuos burgueses por el sentimiento de malestar de los primeros frente a los segundos. ¡Qué fácil lo tendría la burguesía pues!

Sí creemos que algo tan subjetivo como el descontento, pueda facilitar la introducción de nuestros principios mediante la agitación, pero no es un pilar en el que debamos apoyarnos. Pues en los últimos años vemos como ese mismo descontento ha sido utilizado por el Estado, por medio del sindicalismo reformista (incluso organizaciones terroristas), para perpetuar el orden existente, buscando el error en ciertas formas de gobierno, y no yendo a la raíz del problema y estableciendo la teoría revolucionaria (que aunque es ajena a ese pilar emocional, parte de su meta se debe a las emociones humanas). Podemos poner ejemplos como ETA, GRAPO y demás organizaciones con aspiraciones de conquista del poder por parte de una minoría y hacerse dueña de los medios de producción. Esas aspiraciones burguesas quedan de lejos del programa del proletariado, aunque esa minoría que empuñan armas sean obreros.

Por la mitad del texto, el compañero da en la clave, y de lo que es intención este texto: la necesidad de propaganda y autoorganización de la clase trabajadora. Y es que estas dos cuestiones son claves y, exclamamos en alto que la respuesta que debemos dar ante estas detenciones no es votar a los partidos políticos que han firmado un acuerdo para derrogarla, pues simplemente están haciendo campaña. Tampoco son las manifestaciones si la intención es hacer por hacer. Reivindicamos la Huelga General como método de presión por la absolución de nuestros compañeros. Sabemos que es algo irreal en la actual situación, pero preferimos avanzar hacia esta actitud que reforzar la legitimidad del parlamentarismo, que es precisamente la que nos impide esa conciencia y por lo que el Estado puede secuestrar a su antojo.

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Nosotros, en contraposición a la cita del “joven” Karl Marx[6], citamos al compañero Camilo Berneri en su texto de “Humanismo y anarquismo”, que da pasos de gigante en la cuestión sobre esa “venganza popular”:

¡Que la multitud proletaria grite “¡a muerte!” contra el burgués homicida, y que lo apruebe y la incite L’Humanité! Pero, ¡nosotros no! Nosotros no, nunca. Deterministas y humanistas defenderemos a la multitud de los huelguistas que quieren linchar al patrón, al esquirol, al gendarme; la defenderemos en nombre de los dolores que ha sufrido, de las humillaciones que ha padecido, de la legitimidad de sus derechos conculcados, del significado moral que encierra esa cólera, de la advertencia social que ese episodio aprisiona; pero si ese mismo burgués mata, dominado por la obsesión de los celos, trastornado por un impulso de desprecio, no seremos nosotros quienes nos ensañemos con él sólo porque ha nacido y crecido en un palacio en vez de en una casucha. Explicaremos cuán corruptora es la vida burguesa, denunciaremos el peso deformante de los prejuicios propios de la burguesía, procesaremos, en definitiva, a la burguesía y no al burgués individual.” [7]

Queremos dejar claro que en ningún momento condenamos los actos individuales, más bien nuestra labor es darle una explicación a los hechos de por qué ocurren. Pero de ahí a calificarlos como propios de la estrategia proletaria o revolucionaria, nos parece que hay pasos de gigantes. Debemos establecer un programa basado en los pasos a seguir para avanzar en la Revolución, donde pequeñas conquistas inmediatas no entren en conflicto con nuestra finalidad, el comunismo anárquico. Esto pasa inevitablemente por un accionar colectivo, las acciones individuales, por numerosas, muy sonadas o por muy alta que apunten, no parecen servir para la concienciación o la autoorganización. Es más, creemos, corregidnos si nos equivocamos, que el propio autor reconoce que los ataques individuales a símbolos del capital están vacíos de contenido revolucionario, y que solo sirven para tener “cabezas de turco” y cierta legitimidad para imponer el terror.

La autoorganización precede a la violencia de clase y no al revés. Si queremos resguardarnos de próximos secuestros e imputaciones, debemos a cultivar ya el espíritu de solidaridad, que es un camino largo, y unificar las luchas en una sola. Desviar la tarea revolucionaria a luchas parciales o hacerle el juego al frentepopulismo y demás cánceres izquierdistas es llamar a la derrota constante. Y el momento de trabajar es ahora. De poco sirve reclamar la solidaridad cuando ya se han detenido a los compañeros. Es más, como hemos insinuado antes, el hecho de que se produzcan estas detenciones es por la escasa conciencia de clase y solidaridad que hay entre los explotados.

Por último, queríamos tocar el tema sobre el “terrorismo”. Nos renegamos a calificar nuestra ideología y programa como terroristas. A nuestro entender, el terrorismo es una estrategia basada en:

  • Ser propio de una minoría en la sociedad.
  • Estar enfocada a conseguir sus fines por medio de inoculcar sentimientos de inferioridad a su objetivo (el terror)
  • Es ajena a la concienciación de clase y a los propios proletarios (que muchas veces pasan a ser las primeras víctimas)
  • Tiende a reproducirse sobre si mismo y monopolizar la estrategia hacia la lucha armada.

Como ya hemos dicho, nuestro programa se aleja de estas estrategias. Son las revoluciones burguesas las que han llevado estas prácticas para imponerse. Así recordamos, no solo la Revolución Francesa, sino el Terror Rojo, que sirvió para someter una nueva clase opresora por encima del proletariado.
Además, sirve para reforzar el aparato estatal. ¿Qué necesita un Estado “democrático” para legalizar leyes como la Ley Mordaza? Actuaciones como los sucesos en Francia por lo de Charlie Hebdo sirve para poner en bandeja la entrada de este tipo de leyes. No es de esperar que despues de estas detenciones, se espere una respuesta que acabe con más detenidos. ¡No saltemos a la provocación, compañeros!

Nos hemos dejado muchas cosas por comentar, pero creemos que con esto es suficiente para seguir nutriendo el debate.

Salud y comunismo anárquico.

J. S. F.

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[1] "Una teoría revolucionaria". Editorial. El Amigo del Pueblo nº5, 20 de Julio de 1937. Periodico de Los Amigos de Durruti. http://www.saludproletarios.com/.cm4all/mediadb/Otros_Doc/Balius_julio1937.pdf

[2] Nos atreveríamos a decir que es las frase que ha quedado en la historia respecto a los estatutos de la 1º Internacional.

[3] Hemos citado más arriba a Kropotkin, extraido de La Conquista del Pan https://praxislibertaria.files.wordpress.com/2012/11/la-conquista-del-pan-predro-kropotkin.pdf Final del capítulo “Las necesidades de lujo”

[4] Acerca de mi juicio ¿Lucha de clases u odio de clases?, de Errico Malatesta: http://es.theanarchistlibrary.org/library/errico-malatesta-acerca-de-mi-juicio-lucha-de-clases-u-odio-de-clases

[5] Influencias burguesas sobre el anarquismo, de Luigi Fabbri http://www.anarkismo.net/article/14546

[6] Nos referimos a Karl Marx como “joven”, como hacen otros autores, para diferenciarlo de su pensamiento antes de la Comuna de Paris y su pensamiento posterior, el del “viejo” Karl Marx. Antes de la Comuna de Paris, el pensamiento de Marx va más enfocado hacia la conquista del Estado y, por ello, sus posturas son más autoritarias.

[7] Queremos romper una lanza en favor del compañero Berneri, y es que no se trata de un humanista burgués, sino que tiende más al aspecto, como el mismo llama “malatestiano”, recomendamos encarecidamente la lectura de toda su obra. Así de momento dejamos la referencia a este texto aquí http://es.theanarchistlibrary.org/library/camillo-berneri-humanismo-y-anarquismo

Enlaces relacionados / Fuente: 
http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/34091
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