Diálogos de besugos

Hay veces que estás hablando de cualquier cosa, por ejemplo de pensiones, y resulta que el que tienes enfrente se molesta por algo que has dicho respecto a los partidos que prometen y no cumplen y se olvidan de los pobres, y entonces te recuerda que también los anarquistas son incoherentes porque Federica Montseny fue ministra y cobró pensión de ministra. Vale. Cuando se pasa de un tema a otro sin transición, y con el simple deseo de desviar el diálogo, se puede decir con absoluta seguridad, que estás frente a un besugo.

Por supuesto, si dialogas con aun besugo, tú de inmediato te conviertes en otro aún más gordo. No pasa nada. Al fin y al cabo el besugo es un pescado de notables propiedades gastronómicas –según se dice–. Con que lo sepas vas aviado. Aquí os doy unos cuantos consejos al respecto para que seáis besugos como manda la tradición.

El primero que Federica Montseny no cobró ninguna pensión de ministra. En parte alguna consta que recibiera pensión al respecto, o en qué periodo. Ojo con las afirmaciones contundentes, porque hay que exigir siempre pruebas contundentes. Si cobró algo, pues que lo demuestren, ya que, sinceramente, es imposible probar que algo que no ha pasado no pasó. Pero quien dice que pasó, lo tiene pero que bien fácil para mostrar las nóminas. Y si lo cobró ella o algún otro… ¿qué nos importa? ¿A quién le interesa? Yo supongo que algún día cobraré alguna pensión de menistro. Lo mismo me toca algo y todo.

Federica, o los tres Juanes, pudieron tener mil incongruencias. Pero fueron sus incongruencias, sus problemas de hace cien años, convertidos en esqueletos. Si los viejos anarquistas pidieron en algunos casos pensiones por ser oficiales republicanos… Pues era su derecho. No tienen nada que ver ellos y sus necesidades, ni con tus incongruencias, ni con lo que pase ahora con las pensiones y con las mentiras de los políticos. 

Cuando un besugo te saca ese asunto del pasado incoherente a la palestra, está empleando una excusa paranoica de los años ochenta del siglo XX, cuando se debatía (entre besugos) si los anarquistas podían hacer esto o lo otro, o presentarse a las elecciones o ser diputados. En medio de la alocada disputa alguien sacaba a relucir que "Federica fue ministra" (aunque no diputada), y ya estaba aclarado todo. Y eso es una gilipollez como bien sabéis. El comportamiento de Federica, con sus gafas de culo de botella, su pelo sin teñir, su vestido viejo y su boca sin dientes, ni justifica ni deja de justificar el tuyo. Tú puedes ser ministro, si te dejan, JA, porque te dé la gana. No porque Juan Peiró lo fuera y no cobrara la pensión, ya que lo fusilaron.

La otra cosa que suele salir a relucir en discusiones de besugos políticos, es la de que ellos hacen cosas, mientras que los anarquistas no hacen ná, y se limitan a esperar el maná del Estado hasta que llegue la Revolución sentados tranquilamente y bla bla bla. Ante un besugo de este tonelaje, poco puedes hacer más que ser otro besugo, aunque si tienes ganas puedes dejar claro lo siguiente:

El anarquismo está presente en los procesos socioculturales a través de dos vías: la primera, mediante los pueblos que una y otra vez emplean medios participativos y directos en sus reivindicaciones colectivas; el segundo mediante la presencia de anarquistas organizados de manera formal e informal en esos procesos y en las organizaciones sindicales, vecinales, culturales, estudiantiles, ecológicas, que les proporcionan estructura, a la vez que les aportan fuerza e ideas. Mil veces nos han enterrado, y mil veces la hemos liado parda.

Los y las anarquistas, en la medida de nuestro número y actividad, realizamos ese aporte activo (acción y pensamiento) a las conquistas sociales. Por el contrario, son los políticos los que no hacen nada más que preparar listas electorales, hacer promesas de bienestar, felicidad y prosperidad, y a continuación incumplirlas sistemáticamente, los que nos han traído con sus políticas económicas de empleo y pensiones al momento actual de crisis económica, energética, política, ecológica y social. Son ellos los que nos piden pasividad y votar en las elecciones, y que lo arreglarán todo. En resumen: son ellos y sus corifeos, los que han fracasado.

¿Y nosotros que somos? Somos los y las anarquistas. Somos un gran movimiento social, compuesto por miles de personas. Somos activos, capaces y fuertes. Tenemos sentimientos de solidaridad, unión y afinidad. Poseemos proyectos colectivos de libertad, desobediencia y no dominación. Estamos en nuestros puestos, afrontando detenciones, multas, cárcel y lo que haga falta, para transformar el mundo.

Y los besugos, pos que naden por donde les parezca. Besugo al horno con patatas... Qué ricas las patatas.

 

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